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Uno de cada cuatro escolares españoles entre 8 y 17 años se encuentran en riesgo de sufrir acoso y violencia escolar

Uno de cada cuatro escolares españoles de entre 8 y 17 años está en riesgo de padecer secuelas a causa del acoso y la violencia escolar, según ha explicado el psicólogo especialista en moobing y acoso escolar Iñaki Piñuel, que pronunciará este miércoles por la tarde una conferencia en la Biblioteca Bidebarrieta de Bilbao.
Según Piñuel, el principal peligro del 'bullying' para el futuro de los chavales son los trastornos derivados del estrés postraumático que puede generar.
Por ello, ha alertado de la incidencia del acoso escolar en las aulas españolas, donde al menos el 44 por ciento de los estudiantes ha padecido alguna situación de maltrato recurrente, según datos recogidos en el Informe Cisneros X sobre Acoso y Violencia Escolar, en el que el experto ha participado.
Este estudio revela, además, que la modalidad más frecuente de bullying es la que se refiere al bloqueo social (marginación, aislamiento), presente en el 30% de los casos. Le siguen el hostigamiento (21%), la manipulación (20%) y la coacción (17%). Exclusión social (16%), intimidación (14%), agresiones (13%) y amenazas (9%) completan la tabla.
Para Piñuel, prevenir, detectar y detener el acoso cuanto antes es fundamental para evitar el desarrollo de secuelas y trastornos de estrés postraumático que pueden prolongarse y cronificarse, llegando hasta la madurez. "No prevenir ni afrontar el problema, por parte de los educadores, padres y profesores, puede provocar que la victimización se convierta en algo crónico, haciendo que esas personas sean más vulnerables en el futuro a otras formas de maltrato", ha señalado el experto.
Por ello, el psicólogo recomienda estar atento a la conducta del menor y apoyarle en cuanto sufra algún tipo de acoso. "Los padres deben escuchar al niño, apoyarle en todo y, sobre todo, evitar trivializar o banalizar el problema, enviando mensajes tóxicos del tipo 'no hagas caso', 'son cosas normales' o 'debes integrarte con tus compañeros' porque incrementan la indefensión del niño acosado e internalizan la culpabilidad, paralizándolo", ha afirmado.
Para prevenir el maltrato desde un principio, los especialistas en bullying han detectado varios signos externos que pueden esconder el acoso. Así, la irratibilidad del niño (rabietas o broncas sin mucho sentido), los problemas psicosomáticos (dolores extraños, cefaleas, dolores de estómago, etc.), la repentina resistencia a ir al colegio, los estados de disociación (cuando no quiere hablar del colegio como un mecanismo de defensa), la onicofagia (morderse las uñas), los cambios repentinos en el humor o en el rendimiento escolar (con el estrés postraumático pueden perder la concentración o la memoria a largo plazo), o el miedo a volver a clase después de un fin de semana o unos días de vacaciones, son algunos de esos síntomas.
El psicólogo estima que, con una detección temprana y el tratamiento de las secuelas del Síndrome de estrés postraumático infantil, éstas pueden combatirse a través de técnicas neurocognitivas como EMDR que, según el experto, tienen una tasa de éxito del 70/80 por ciento en pocas sesiones de trabajo con los niños victimizados.