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Las centrales españolas han implantado el 80% de las mejoras establecidas tras el accidente de Fukushima

Las centrales nucleares españolas han implantado en torno al 80 por ciento de las acciones y medidas para reforzar su seguridad, que se acordaron tras las pruebas de resistencia practicadas a raíz del accidente en la central de Fukushima Daiichi, del que se cumplirán cinco años el próximo 11 de marzo.
Con motivo del quinto aniversario del tsunami que arrasó el reactor japonés el 11 de marzo de 2011, el Foro de la Industria Nuclear defiende que las medidas introducidas tras las lecciones aprendidas junto con los programas de modernización ofrecen un "horizonte muy apropiado para que puedan operar a largo plazo".
Así, el Foro explica que el Plan de Acción del Grupo de Reguladores Nucleares Europeo (ENSREG) emitió en julio de 2012, después de finalizar las pruebas de resistencia a todo el parque nuclear europeo, un conjunto de acciones homogeneizadas que se tendrían que adoptar en los distintos países. A final de 2012, el Consejo de Seguridad Nuclear aprobó el Plan de Acción Nacional y su revisión posterior en 2014.
La industria ha destacado que las conclusiones de estas pruebas mostraron que los reactores españoles operan con seguridad así como la solidez de sus diseños y sus altos márgenes de seguridad.
Para el Foro, el cumplimiento del 80 por ciento de lo establecido por el Plan de acción nacional "ha redundado en un parque nuclear español modernizado que cumple con los más estrictos niveles de seguridad nacionales e internacionales y constituye un activo a poner en valor por la estabilidad que aporta al sistema eléctrico, la no emisión de gases de efecto invernadero y su competitividad".
En concreto, explica que las medidas implantadas se dividen en dos bloques, uno de acciones y medidas de protección frente a fenómenos naturales extremos, como terremotos e inundaciones, que se han completado "prácticamente" en un 100 por 100.
El segundo bloque es el de refuerzo de los sistemas de prevención y mitigación, mejora de los existentes, añadir equipos portátiles y sistemas de refrigeración adicionales e incluso par las piscinas de combustible gastado, de modo que las planas puedan funcionar en caso de aislamiento eléctrico de las instalaciones.
También en este segundo bloque se prevé la implantación de un centro común de apoyo exterior en emergencias (CAE) y de un centro de apoyo para la gestión de emergencias en cada emplazamiento (CAGE). Muchas de estas acciones ya están completadas y otras se encuentran en la fase final de implantación, según asegura el Foro de la Industria Nuclear al cumplirse un lustro de la catástrofe.
En definitiva, defiende que las centrales nucleares están sólidamente preparadas para hacer frente a los sucesos supuestos en sus bases de diseño y han aumentado los márgenes adicnoales para afrontar con garantía sucesos extremos más allá de las bases de diseño, así como sus consecuencias.