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Una extraña enfermedad impide que engorde por mucho que coma

Carole padece una extraña enfermedad que impide que engorde. Foto: Iberpress.telecinco.es
Ya puede atiborrarse a patatas fritas, que Carole French no engorda. Lo que para más de uno puede ser una fantasía, para esta mujer de Manchester es toda una pesadilla. Carole padece 'fibrosis muscular desproporcionada', una extraña enfermedad que impide que su cuerpo acumule grasa y que solo afecta a dos personas en el mundo.
Es tan delgada que se ve obligada a llevar ropa para niños de 10 años y es objeto de todas las miradas cada vez que sale de casa. Carole asegura que algunos intentan hacerle fotos o insultarla. "La gente es muy cruel, se paran y me sacan fotos como si fuera un espectáculo de circo. Es aberrante", asegura.
"Mucha gente me dice que tengo mucha suerte por ser tan delgada, pero yo desearía poder coger peso", afirma. "Desde mi adolescencia, la mayoría de la gente ha pensado siempre que soy anoréxica, pero nada más alejado de la realidad. Como como un caballo, nunca me salto comidas y me atiborro en un restaurante chino una vez a la semana".
Carole nació con un peso normal, pero sus padres pronto se dieron cuenta de que era diferente cuando tardó mucho más en sentarse o andar que los demás niños de su edad. Cuando empezó el colegio ya no era como sus compañeros; sus brazos y piernas eran muy delgados.
French asegura que le habría encantado ser como sus compañeras y haber desarrollado una figura con curvas. "Cuando era adolescente, todos se metían conmigo. Solían llamarme 'insecto palo' y me decían que era anoréxica", cuenta. "Incluso mis padres pensaban que me estaba haciendo algo para adelgazar y que tenía algún desorden alimenticio. Pero yo estaba desesperada por desarrollarme".
"A los médicos les llevó un año diagnosticarme la 'fibrosis muscular desproporcionada', ya que solo había otra persona con esta enfermedad en el mundo. Consiste en que no tengo los músculos como la gente normal y en que no acumulo nada de grasa", asegura.
Además, su enfermedad conlleva una serie de problemas añadidos: "Estoy constantemente cansada y soy más proclive a desarrollar osteoporosis y artritis". Y aunque no tiene cura, Carole es una persona positiva: "He tenido que aprender a vivir con ello. Mi marido y mis dos hijos me dicen que soy 'simplemente perfecta tal como soy'".
"La anorexia es algo terrible, pero, en mi caso, yo sí que no puedo hacer nada para cambiar mi cuerpo", sentencia.