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La red de farmacias es clave en la prevención del riesgo cardiovascular y la cronicidad

Las 22.000 farmacias existentes en España constituyen una red de establecimientos sanitarios clave para la realización de actuaciones de prevención del riesgo cardiovascular dada su cercanía, accesibilidad y confianza del paciente, como ha afirmado el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF).
"Estos establecimientos llegan al 99 por ciento de la población, y la profesionalidad y la disponibilidad sin listas de espera hacen de la farmacia el lugar idóneo para desarrollar servicios de educación sanitaria, prevención y promoción de la salud destinados a la reducción directa e indirecta del riesgo cardiovascular", han asegurado.
Algunos servicios que puede desarrollar el farmacéutico en el ámbito de prevención de enfermedades cardiovasculares son la formación sanitaria sobre la importancia de adoptar hábitos saludables; la deshabituación tabáquica; o el control de parámetros ligados al mantenimiento de la salud (peso, tensión arterial, glucemia y coleserolomia).
También pueden intervenir en la determinación y actuación sobre los factores de riesgo cardiovascular en personas, sintomáticas o no, que estén adecuadamente controladas para remitirlas a la consulta médica y asesorarla sobre la adopción de medidas eficaces de control; y en el seguimiento farmacoterapéutico para pacientes diagnosticados y sometidos a tratamiento farmacológico, con especial énfasis en la vigilancia de la adherencia al tratamiento prescrito.
El CGCOF ha publicado un informe con motivo de la celebración del Día Europeo para la prevención del riesgo cardiovascular que se celebra el próximo 14 de marzo. En este Punto Farmacológico se recogen diversos estudios recientes sobre la relación entre farmacia y riesgo cardiovascular, como el que demuestra que la atención farmacéutica en pacientes con la insuficiencia cardiaca reduce en un 29 por ciento las hospitalizaciones.
Estos resultados están en línea con los registrados en otro reciente estudio americano, en el que la intervención farmacéutica redujo la probabilidad de hospitalización en torno al 45 por ciento y los costes per cápita asociados entre 360 y 400 dólares.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que estas enfermedades suponen una reducción del PIB de un 6,8 por ciento. Además, si no se actúa, la OMS calcula unas pérdidas económicas (periodo 2011-2015 debidas a enfermedades no transmisibles, en los países de ingresos bajos y medios, de 7 billones de dólares, frente a los 11.200 millones anuales que supone implementar intervenciones de prevención y tratamiento.
Actualmente, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo. La mayoría de estas enfermedades puede prevenirse actuando sobre factores de riesgo como hábitos de consumo como el de tabaco, las dietas insanas, la obesidad, la inactividad física o el consumo excesivo de alcohol. Por este motivo, la detección precoz y el tratamiento temprano son fundamentales.
Las más frecuentes con la hipertensión arterial, la cardiopatía coronaria, la enfermedad cerebrovascular, la enfermedad vascular periférica (incluyendo enfermedad arterial periférica y trombosis venosa), la insuficiencia cardiaca y otros trastornos como la cardiopatía reumática, cardiopatía congénita y miocardiopatías.