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La felicidad virtual de las redes sociales

Sol, playa, bañador, chapuzón y ‘selfie’, anglicismo para el autorretrato de toda la vida que, con las redes sociales, parece haber disparado la escala de felicidad de cara a los demás. Fotografías de vacaciones, con los amigos, ante monumentos... Basta un vistazo a algunas redes sociales para darse cuenta del impacto. Las etiquetas o ‘hashtags’ de autofoto, ‘yo’ o ‘verano’ en inglés superan los 300 y 200 millones de publicaciones sólo en la página más conocida para compartir imágenes. Y en ellas ni rastro de tristeza, siempre felices y en busca del mejor ángulo y sonrisa posible que difundir que, para juicio de los expertos, en la mayoría de casos conforma una imagen irreal y deformada de uno mismo. Una frontera que no sólo cruzan adolescentes, también padres y abuelos cada vez más conectados. Y que tiene sus riesgos cuando no hay freno, cuando hay una dependencia obsesiva de las redes que puede acabar en patología y necesitar tratamiento.