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El padre de la fertilidad masculina apuesta por congelar el semen para preservar su potencialidad

El considerado padre de la fertilidad masculina, el científico belga Paul Devroey, ha apostado por la congelación del semen como una vía para preservar la fertilidad del hombre con el paso del tiempo, ha subrayado en declaraciones a Europa Press, con motivo de su visita a la Clínica Eugin de Barcelona por su XV aniversario.
El investigador, que al frente del Centro de Medicina Reproductiva de la Universidad Vrije desarrolló la técnica de la microinyección ICSI gracias a la cual actualmente se pueden solucionar la mayoría de los problemas de infertilidad, ha descartado que aumenten este problema en las parejas.
A su juicio, lo que sí que ocurre es que, "cada vez más, las mujeres estudian, desarrollan una carrera profesional, organizan muchos aspectos de su vida y acaban posponiendo la maternidad; y con el paso del tiempo, la fertilidad disminuye".
"Una posibilidad para que los hombres preserven su fertilidad es congelar el esperma, porque con el paso del tiempo la producción de esperma se resiente en casos extremos", ha defendido Devroey, que ha remarcado que se trata de una cuestión más social que fisiológica.
En su opinión, la vitrificación de óvulos supone un gran avance en la reproducción asistida, porque "iguala los derechos entre mujeres y hombres" y, pese a hay algunas sociedades no lo aceptan, se trata de algo fascinante.
Millones de personas de todo el mundo se han beneficiado de su técnica ICSI, si bien un 10% de los hombres tiene problemas de fertilidad, algunos incluso hasta el punto de no tener espermatozoides en el eyaculado.
"El problema, desde luego, es que en muchos países este tipo de técnicas no están disponibles porque para mucha gente esto no es una prioridad, por eso hay que trabajar mucho para tratar de mejorar los resultados y facilitar la aceptación de esta técnica entre mucha gente de todo el mundo", ha destacado.
Para el experto, los andrólogos deben entender los mecanismos de la infertilidad y de por qué un hombre no produce esperma de forma normal o no es capaz de ello, lo que ha atribuido a factores genéticos, aunque "en muchos otros se desconocen las causas y eso crea dificultades sobre qué tratamiento seguir".
"PRÁCTICAMENTE IMPOSIBLE" QUE UN HOMBRE NO PUEDA SER PADRE
Ahora el reto pasa por saber cómo tratar a estos hombres, ha destacado el experto que ha conseguido que sea "prácticamente imposible" que un hombre no pueda ser padre biológico.
Ha rememorado la primera vez que se extrajeron espermatozoides directamente de los testículos con el fin de utilizarlos para fecundar un óvulo, y muchos colegas decían que eso no funcionaría porque la fase final de desarrollo de los espermatozoides, llamada capacitación, se produce tras la eyaculación, cuando entran en contacto con los fluidos del tracto genital de la mujer.
"El esperma tiene que estar capacitado", decían, incluso en los libros, pero junto con el investigador Gianpero D. Palermo consiguió obtener espermatozoides de los testículos de un hombre a quien le habían diagnosticado aspermia --falta total de semen--.
Ha observado que en España hay líderes en la investigación sobre reproducción asistida y por eso pueden poner estas tecnologías al servicio de la población, y por este motivo "tanta gente viene a España para seguir un tratamiento de reproducción asistida".