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¿Por qué la 'generación K' considera su vida más difícil que la de los 'millennials'?

Jennifer Lawrence luce alas en el cartel final de Los juegos del hambre: SinsajoNoticias Cuatro

Si bien para la generación de los 'millennials', la última del siglo XX, la tecnología es importante, para la generación siguiente se ha convertido en algo esencial ya que estos jóvenes permanecen 'conectados' a través de múltiples dispositivos y realizan varias tareas de manera simultánea. 

Las primeras palabras de Sarah, una joven de 18 años, al despertar después de someterse a una operación "no fueron 'mamá' o 'enfermera', sino 'iPhone, iPhone'", relata la economista Noreena Hertz, en un artículo publicado por 'The Guardian'.
Aunque el término más conocido que se aplica a este grupo demográfico nacido a partir del año 2000 es el de 'generación Z', Hertz los ha rebautizado 'generación K', en referencia a Katniss Everdeen, la intrépida heroína de la saga 'Los juegos del hambre'
Al igual que Katniss, explica Hertz, estos jóvenes sienten que el mundo en el que viven los obliga a estar en una lucha perpetua y desigual.
"La vida para nosotros es difícil. Una lucha. Creo que lo tenemos mucho más complicado que la generación de nuestros padres. Pero no podemos renunciar", opina Jake, un joven británico de 16 años. 
Aunque las palabras de este adolescente puedan sonar un tanto melodramáticas, Hertz asegura que van en concordancia con un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud que sugiere que los adolescentes británicos están entre los más infelices del mundo. De las 42 nacionalidades estudiadas por la OMS, solo los jóvenes macedonios y los polacos son menos felices que los habitantes de Reino Unido.
"Nuestros adolescentes dicen que se sienten presionados por el trabajo escolar y están preocupados por su apariencia. Los investigadores dicen que les sorprendió especialmente que la sensación de los adolescentes de entre 11 y 15 años de estar satisfechos con su vida haya disminuido en todas partes", resalta la autora.
Esto no debería sorprender a nadie, ya que la generación K está creciendo a la sombra de la decadencia económica, la inseguridad laboral, el aumento de la desigualdad y la falta de optimismo financiero, señala la economista. 
Estos jóvenes además están seguros de que su vida será más difícil que la de sus padres. Al 79% le preocupan sus posibilidades de conseguir un empleo mientras que el 72% sufre al pensar que deberá endeudarse, y no solo por los préstamos estudiantiles. "Para mí, la deuda es una jaula en la que estamos atrapados. Un peso inevitable que todo el mundo en mi generación va a compartir", confiesa Jake.