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"Las grandes persecuciones a la Iglesia vienen de los pecados que hay dentro de ella"

El Papa Benedicto XVI ha aterrizado al filo del mediodía en el aeropuerto de Lisboa para iniciar su visita apostólica de cuatro días a Portugal, el decimoquinto de su Pontificado. Es la primera vez que el Papa viaja a Portugal. Antes, durante su vuelo, ha reconocido a los periodistas y en referencia a los casos de pedofilia en el seno de la Iglesia, que "las grandes persecuciones a la Iglesia no vienen de fuera, sino de los pecados que hay dentro de ella".
El Pontífice ha asegurado, según informa la agencia de la Iglesia católica en Portugal, que es "realmente terrorífico" el sufrimiento de la Iglesia "por los ataques en su interior, por el pecado que existe dentro de la Iglesia misma". 
Además, ha pedido a los responsables esclesiales que estén "atentos" ante "los ataques del mal". Con todo, ha destacado que la Iglesia tiene "una profunda necesidad de hacer penitencia y de implorar perdón" y ha apuntado también "la necesidad de justicia" en estos casos.
Aún con todo, el Pontífice ha concluido diciendo que "las fuerzas del bien están presentes y que, al final, es más fuerte que el mal". "La bondad de Dios es la última palabra de la historia", ha afirmado.
El Pontífice, que salió del aeropuerto de Fiumicino, en Roma, a primera hora de la mañana, ha sido recibido por el presidente de la República, Aníbal Cavaco da Silva, y su esposa, María Cavaco da Silva. En el aeropuerto también estaba presente el primer ministro portugués, José Sócrates, y numerosas autoridades religiosas. 
Tras el discurso del Pontífice y del presidente luso, el Papa se ha trasladado en Papamóvil hasta el centro de Lisboa. Su agenda oficial ha comenzado con una ceremonia de bienvenida en el Monasterio de los Jerónimos. EBP