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En huelga de hambre para no pagar una pensión a su madre

José Antonio Braojos ya ha expuesto su caso al Defensor del Pueblo y al Congreso, pero critica que las instituciones "no van a mover un dedo" por él, y afirma que su huelga "ha pasado desapercibida para la gran mayoría de ciudadanos", tal vez, aventura, "por no ser una mujer africana de reivindicaciones políticamente correctas, sino un simple y humilde ciudadano español", en referencia a Aminatu Haidar.
El mallorquín se opone a acatar una sentencia de la Audiencia de Palma que obliga a él y a su hermana a pagar 400 euros de pensión a su progenitora , de quien denuncia que le maltrataba de niño y hace 19 años que no ve. Además, Braojos recuerda que su madre ya percibía una pensión tan solo ocho euros menor que la dictada por el juez, a la que ha renunciado a cambio de la dictada por el juez en concepto de alimentación tras interponer una demanda contra sus hijos.
Durante su huelga, Braojos se ha limitado a ingerir agua, azúcar, té y café, aunque desde el pasado viernes ha suprimido el azúcar de la dieta , por lo que ahora se ve "con un pie en la tumba" sin perder la esperanza de que su madre claudique, según ha relatado.
"Lo que mi madre biológica desea realmente no es nuestro dinero, no son esos miserables ocho euros al mes de diferencia, sino la sumisión mía y de mi hermana a su persona", indica Braojos, quien asegura que su progenitora prefiere verle muerto "antes que libre de ella". CGS