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Peligro de muerte bajo la chatarra

Imaginen la sensación: estar días enterrados bajo kilos y kilos de chatarra. Sin comida. Sin moverse. En silencio. Escuchando el estruendo de la chatarra caer sobre uno. Preguntándose si con los golpes aguantará o no su pequeño escondite. Si se hunde, el final puede ser terrible, mortal. Una tumba. Es a lo que se enfrentan los inmigrantes en Melilla porque ésta es la nueva modalidad y una de las más peligrosas para entrar en la península: ocultarse en dobles fondos en barcos de transporte de chatarra. Así encontraron ayer a dos jóvenes, en muy mal estado físico. Con la ayuda de una máquina que detecta los latidos del corazón, lograron localizar dónde estaban. Pero rescatarlos fue complicado. La Guardia Civil y los bomberos tuvieron que retirar a mano la chatarra por el peligro de derrumbe y de cortes de aristas. Al final, consiguieron sacarlos pero en muy mal estado físico. Ahora están ingresados en el hospital comarcal. Uno de ellos confesó que llevaba días allí. Sólo tenía para sobrevivir botellas de agua.

Pero además esta operación ha permitido a los agentes descubrir cómo y dónde se cuelan los inmigrantes en estas peligrosas bateas. En el Punto Limpio de Melilla. Allí los operarios cargan la chatarra en contenedores con una grúa y, una vez llenos, los trasladan al puerto para ser trasladados a la península. Los inmigrantes lo saben y aprovechan las noches para entrar en el vertedero. Allí construyen dentro de la chatarra sus dobles fondos o minas. Una vez concluidos los habitáculos, se ocultan ahí y esperan. A veces horas, a veces días. El riesgo es muy alto. A principios de este mes, los agentes descubrieron a quince menores escondidos también entre la chatarra.