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Un instalador de suelos decide ir a trabajar...con tacones

El sueco Emil Andersson se quedó horrorizado al ver la imagen de una joven camarera a la que le sangraban los pies después de llevar una jornada llevando tacones que decidió probar el mismo, como era llevar tacones durante un día en su trabajo como instalador de suelo. Sus conclusiones eran previsibles: no había pasado ni siquiera la mañana y ya estaba deseando poder quitarse los zapatos, según traduce el medio 'The Local'.