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El joven que perderá la vista de un ojo por el impacto de pelota de goma mide 1.80 m y estaba a 75 m de las cargas

El joven de 19 años de edad que perderá la visión de un ojo por el impacto de una pelota de goma durante la manifestación del 22M mide 1.80 metros --el protocolo de disparo ordena apuntar de cintura para abajo o incluso hacia el suelo para minimizar los daños-- y se encontraba a 75 metros de donde se estaban produciendo las cargas, según ha relatado este jueves su padre.
En declaraciones a Europa Press, el padre del joven herido, Ózkar Galán, ha asegurado que el uso del material antidisturbios "fue incorrecto" por parte de la Policía y ha sostenido que "o bien la persona que lo disparó no tenía conocimientos o lo hizo voluntariamente". En todo caso, ha afirmado que "no debería de haber ocurrido" este suceso y ha anunciado que tomará medidas legales.
Por ello, ha sostenido que la familia tiene "intención de proceder legalmente", aunque ha reconocido que "es complicado" puesto que no saben quién disparó. No obstante, y por decisión del hijo, la familia solicitará en su denuncia la "prohibición total" de las pelotas de goma algo que, según ha señalado, "está prohibido en Europa".
"Es complejo porque no tenemos a quien identificar. Ha sido en una manifestación donde ha habido altercados", ha afirmado. En este sentido, Ózkar ha contado que la familia está intentando recopilar imágenes de los incidentes a través de las redes sociales para probar los hechos.
El padre del joven ha contado que su hijo se encontraba en la manifestación "reivindicando sus ideas" cuando todavía no había dado por finalizada, sobre las 20.45 --estaba autorizada hasta las 21.00 horas--, y fue cuando escuchó disturbios a su espalda. Al echar la mirada atrás, "vio el pelotazo". "No hubo ningún enfrentamiento. No hubo ningún motivo y estaba a una distancia prudente a donde empezaron las cargas. Iñaki es absolutamente pacifista, aunque es muy reivindicativo", ha asegurado tras afirmar que el herido no tiene ningún antecedente policial.
Según ha contado su padre, Iñaki se encuentra ahora mismo "con altibajos" y "haciéndose a la idea" de lo que supondrá vivir sin la visión de un ojo aunque, según ha subrayado, continuará saliendo a la calle para reivindicar "sus derechos e ideas".
El joven tendrá que operarse del pómulo, ya que lo tiene fracturado por "tres sitios" y uno de ellos corresponde a la parte que sujeta al globo ocular, con lo que hay riesgo de que éste se mueva. Actualmente, se encuentra en casa tomando medicación para que la inflamación remita y pueda ser intervenido, pero los médicos le han asegurado que sólo podría llegar a recuperar hasta un "15 por ciento" de la visión.