Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Un juzgado de Sevilla investiga la muerte de un bebé que murió asfixiado por un papel

La madre de un bebé de 28 días que murió asfixiado en Sevilla por un papel de cuatro centímetros que tenía en la tráquea prestará declaración como imputada en la muerte de su hija. El padre se encuentra en prisión porque la magistrada cree que fue él el que le introdujo el papel.
La pequeña murió el 31 de agosto en el hospital Virgen Macarena de Sevilla cuando los padres llevaron a la niña al centro hospitalario porque no podía respirar. Allí, se le practicó una traqueotomía, pero no se pudo salvar la vida. La autopsia reveló que tenía un papel de cuatro centímetros de largo por dos de ancho, una pequeña bola de papel higiénico, al final de la tráquea que era lo que le impedía respirar, informa El Correo de Andalucía.
Dados los indicios de un posible delito de homicidio, el hospital informó al Juzgado. Tras prestar declaración, el padre, de 26 años, que estaba en libertad provisional por otro delito, fue enviado a prisión. A la madre, de 22, se la dejó en libertad con cargos. Este viernes volverá a declarar para determinar qué grado de participación tuvo en los hechos. Los dos tienen antecedentes delictivos. Él cuenta con siete detenciones anteriores por robos con violencia e intimidación y ella también fue arrestada en una ocasión por participar en un robo con violencia.
En sus declaraciones, los padres aseguran que el papel de la tráquea podría ser un trozo de un pañuelo que el padre afirma haberle colocado en un labio para taponerle una herida. Después le puso el chupete, lo que hizo que se tragara el papel, explica El Diario de Sevilla. Sin embargo, está versión no ha sido creída por la juez que baraja la hipótesis de que uno o los dos progenitores le introdujeron el papel en la boca para que dejara de llorar.
También declararán varios vecinos que ante la Policía dijeron que la noche en que murió el bebé le oyeron llorar durante mucho tiempo y también escucharon a la pareja mantener fuertes discusiones. La pareja residía en el piso en el que había vivido el joven padre la mayor parte de su vida y era propiedad de sus padres, que actualmente están separados. El piso está precintado desde el mismo día en que murió la menor y ayer todavía conservaba la cinta de la Policía Científica.