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La mayoría de los alumnos de 2º Bachillerato hará esta semana la última Selectividad

Los estudiantes de 2º de Bachillerato de once comunidades autónomas están llamados esta semana a la última Selectividad, el sistema de acceso a la Universidad vigente desde hace cuarenta años en España y que el curso que viene será sustituida por la evaluación final de Bachillerato de la LOMCE.
Este lunes 6 de junio será el turno de riojanos y murcianos, que harán estas pruebas hasta el miércoles 8. Les seguirán los madrileños, valencianos, aragoneses, extremeños y baleares, que se examinarán los días 7, 8 y 9 de junio.
Los cántabros, castellano manchegos, gallegos, canarios, navarros y vascos harán la Selectividad el 8, 9 y 10 de junio. Los últimos en examinarse serán los estudiantes de Andalucía, Castilla y León y Cataluña la semana que viene, concretamente, el 14, 15 y 16 de junio.
SELECTIVIDAD VS REVÁLIDA
El arranque de la Selectividad en Asturias el pasado miércoles 1 de junio ha abierto de nuevo el debate sobre este sistema y la 'reválida' de la LOMCE. Para los rectores, directores de instituto, expertos y estudiantes la PAU es más que la nueva evaluación, pues esta última los alumnos deberán aprobarla no sólo para optar a una plaza universitaria sino también para obtener el título de esa etapa.
Si bien los rectores se muestran satisfechos por el acuerdo alcanzado con el actual Gobierno en funciones para que la 'reválida' sea similar a la actual PAU, el sistema actual para ellos está "muy rodado" y "permite a los estudiantes acceder a cualquier universidad de España con su nota", según explica a Europa Press el presidente de CRUE-Universidades Españolas, Segundo Píriz.
Esta confianza en el actual sistema fue lo que impulsó a la CRUE a pedir el pasado mes de marzo al Gobierno una prórroga de un año para implantar la nueva prueba. Sin embargo, el Ejecutivo rechazó la demanda porque, según les explicaron, un gobierno en funciones no puede modificar una parte orgánica de una ley.
Finalmente, se acordó utilizar la prueba final de Bachillerato como prueba de acceso a la universidad de forma que fuera "lo más parecida posible a la actual", una decisión que "vino a atender la petición de la CRUE", según señala Píriz.
Sin embargo, desde la Plataforma Estatal por la Escuela Pública --integrada por sindicatos docentes, confederaciones de padres y asociaciones de estudiantes-- advierten de en la LOMCE "no está previsto que la reválida sirva para el acceso a la universidad", pues contempla para ello que las universidades hagan pruebas propias a los aspirantes.
"Por más que los rectores estén tratando de hacer algún tipo de cosa, no se resuelve el problema que va a generar inseguridad jurídica", advierte el portavoz de esta organización, Francisco García, que ha insistido en el rechazo de la Plataforma Esatatal por la Escuela Pública por la reválida, que "va a aumentar la tasa de abandono escolar temprano y poner más dificultades para los alumnos que quieran acceder a una titulación".
Asimismo, García apunta que la actual Selectividad ha permitido garantizar el acceso a la universidad "en condiciones e igualdad", pues con la nota de la PAU cualquier alumno puede ir a cualquier universidad española, algo que, a su juicio, no garantiza la LOMCE.
NI UNA NI OTRA
También hay quienes recelan de la PAU y la evaluación final de Bachillerato. Es el caso de la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP), cuyo presidente, Luis Cereijo, advierte de que ambos sistemas están obsletos porque evalúan contenidos memorísticos y no competencias. "No se puede hacer una buena selección con una prueba de este tipo; no va a garantizar que un estudiante esté o no preparado para una carrera u otra", ha aseverado.
A su juicio, con la LOMCE se ha perdido la oportunidad de cambiar el acceso a la Universidad y para que se evalúe "lo que los estudiantes son capaces de hacer", como "ya hacen muchos países en Europa". Asimismo, ha lamentado que al Gobierno "nunca le ha importado esto" y por eso mantiene un sistema en el que los alumnos "se juegan su futuro en tres días" en los que "escupen" lo memorizado.
El filósofo y pedagogo José Antonio Marina va más allá. Rechaza los dos sistemas y defiende que sean las propias facultades las que diseñen sus propias pruebas de acceso, garantizando así que quienes ingresen tienen las capacidades necesarias para completar sus estudios con éxito.
"El tema de reválidas que hay ahora no me gusta especialmente. Me gustaría más que se hicieran pruebas de acceso a la Universidad y que cada escuela o facultad marcara sus normas de ingreso y que, por lo tanto, a una persona que ha estudiado, el mismo centro le dé garantía de que su nivel es el necesario", explica a Europa Press.
En su opinión, las universidades deberían poder decidir si estas pruebas son "más o menos difíciles porque cada uno tiene que defender la calidad de su escuela", extremo este que en España han rechazado los rectores por considerar mejor el sistema actual, con una única prueba de acceso a la universidad y notas de corte que imponen la dificultad en función de la especialidad de que se trate.