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La medicina humanitaria es una pieza fundamental contra las enfermedades emergentes, según los expertos

Contener la expansión de una epidemia y atajarla desde su origen exige la actuación conjunta de agentes y organismos nacionales e internacionales, una estrategia en la que la medicina humanitaria es la pieza fundamental, tal como han afirmado en la sesión científica extraordinaria organizada por la Real Academia Nacional de Medicina (RANM) en colaboración con la Fundación Ramón Areces, 'La Medicina Humanitaria ante la aparición de nuevas patologías emergentes'.
"Las crisis por infecciones emergentes son el resultado de una serie de circunstancias ambientales, sociales y de la globalización. Con frecuencia surgen en zonas aisladas y desfavorecidas, pero pronto se generalizan y se convierten en pandemias. Para afrontarlas, es preciso que las instituciones internacionales desarrollen protocolos de actuación y promuevan la investigación", ha afirmado la Académica de Número y coordinadora de la sesión (junto con el profesor Ángel Gil de Miguel), la profesora Carmen Maroto Vela.
En su conferencia, Maroto ha repasado algunas de las enfermedades que más preocupan actualmente, como el ébola. "Casi siempre se trata de virus que son viejos conocidos, pero en un determinado momento experimentan alguna mutación genética y, en consecuencia, cambia completamente la manifestación clínica de la infección y su nicho ecológico", ha añadido.
El Académico de Número y presidente del Consejo Científico de la Fundación Ramón Areces, el profesor Federico Mayor Zaragoza ha destacado que "si todos los seres humanos son iguales en dignidad, todos ellos requieren y merecen los medios adecuados para la conservación de la salud, para el acceso a los servicios sanitarios que les permitan un diagnóstico adecuado y un tratamiento eficiente y a tiempo".
Las ONGs lideran la ayuda humanitaria, y sobre ello ha hablado el miembro del equipo español de Cruz Roja Internacional, el profesor Guillermo Vázquez. "La frecuencia de las crisis humanitarias se está acelerando. Están propiciadas, entre otros factores, por los efectos del cambio climático, a los que están más expuestas las poblaciones vulnerables, y por el aumentó demográfico. Por eso es importante mantener operativos los hospitales de las regiones afectadas, así como dotarlos de guías clínicas y recursos para que estén preparados para nuevas epidemias", ha comentado Vázquez. También ha insistido en la necesidad de "profesionales sanitarios (médicos y enfermeros), sobre todo nativos de los países, ya que así se asegura la capacidad para afrontar nuevas epidemias".
RED MUNDIAL DE ALERTAS
Las funciones que corresponden a los organismos sanitarios nacionales e internacionales ha centrado la conferencia del miembro de la División de Sistemas Sanitarios y Salud Pública de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el profesor José Martín Moreno. "Tenemos nuevos retos derivados de la naturaleza de las relaciones humanas, de la globalización y debemos estar preparados. Hay oportunidades que son positivas, pero también riesgos y hay que afrontarlos, y para ello es fundamental tener un buen sistema de vigilancia y respuesta en Salud Pública".
Martín Moreno ha soliticado a la OMS que "articule políticas basadas en la evidencia y preste apoyo a los países. Además ha recomendado que tenga estructurada una red mundial de alertas, así como el reglamento sanitario internacional (un instrumento jurídico de carácter vinculante para los miembros de la OMS)".
El doctor Moreno también ha abogado por promover la investigación para "encontrar respuestas a preguntas para las que aún no tenemos solución", e impulsar la cooperación para apoyar a los sistemas de salud de los países que lo necesiten con el fin de "poder controlar las enfermedades emergentes en su origen. Así ganaremos todos".
Por último, el Académico correspondiente y jefe del programa de lehismaniasis de la iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi, por sus siglas en inglés) en Ginebra, el doctor Jorge Alvar, ha destacado la necesidad de impulsar la investigación filantrópica de patógenos que no tienen implicación sanitaria y de los que se desconoce si la tendrán en el futuro.
En esta línea ha explicado las líneas de trabajo de DNDI (fundada por Médicos Sin Fronteras con la dotación económica del Premio Nobel de la Paz 1999) que consisten en: "convertirse en incubadora de una agencia de relevancia mundial para luchar contra las resistencias antimicrobianas; asumir la fase de cribado de fármacos potencialmente efectivos frente a determinados patógenos y poner a disposición de científicos dispersos por el mundo moléculas para que investiguen su posible eficacia, una medida "con la que acortaríamos mucho el tiempo necesario para realizar estudios de campo inmediatos en el caso de que se produjera una epidemia", ha concluído.