Según la autopsia
La mujer y sus dos hijos, enterrados en cal en Tarragona, fueron apuñalados
Los Mossos d'Esquadra buscan al marido de la víctima que ha desaparecido
Todo apunta a un nuevo caso de violencia machista
Los vecinos alertaron a los agentes por el mal olor que procedía del piso
El marido de la víctima ya había sido detenido por malos tratos
Los vecinos del edificio donde han sido encontrados los dos cadáveres avisaron a los Mossos d'Esquadra alertados por el mal olor que procedía de la vivienda donde fue encontrada la mujer y sus dos hijos (de cinco y dos años) asesinados. Los agentes, con la ayuda de los bomberos, entraron en el piso y encontraron el cadáver de la joven, según algunas fuentes, en la bañera cubierto de cal y el de los dos pequeños.
El triple crimen ha conmocionado a la ciudad de Tarragona y el ayuntamiento ha decretado mañana, martes, un día de luto oficial para expresar su pésame y condena.
La mujer, de 26 años, llevaba meses separada de su pareja, con la que ya no convivía después de un episodio de malos tratos.
Según han explicado fuentes cercanas al caso, entre la pareja han habido varios casos de violencia y de hecho al marido se le había detenido en varias ocasiones.
La mujer había pedido al juez en diciembre de 2009 que levantara la orden de alejamiento que pesaba sobre su pareja, pero el magistrado denegó su petición.
Padecía trastornos psicológicos
Algunos vecinos han asegurado que, tras la ruptura familiar, el hombre, bastante conocido en el barrio por su cojera y por una grave quemadura en el brazo, ha padecido trastornos psicológicos e incluso ha sido ingresado en dos ocasiones en el hospital psiquiátrico Pere Mata de Reus.
"Estaba muy mal, a veces estábamos en grupo, y se ponía a hablar solo, a gritos", ha comentado un joven que reparaba habitualmente la furgoneta gris que el huido utilizaba para trabajar en el mercadillo de la Catedral.
"Es una noticia tremenda que nos ha cogido a todos por sorpresa; y lo de los niños es horrible, los llevaban al colegio Pau Delclòs, como el mío, de seis años. A veces jugaban juntos en la Plaça dels Carros; él era correcto y educado en el trato, pero un poco introvertido, aquí venía lo justo, se tomaba un cortado y se iba", ha explicado un vecino.
"Era una buena mujer"
Herminia, la propietaria de un bar cercano, asegura que saludaba habitualmente a las víctimas, pero no conocía al marido. "Ella pasaba con el carrito de la niña, y con el niño al lado; era una buena mujer", ha manifestado.
Según los testimonios recogidos sobre el terreno, la última vez que se vio a la mujer fue el martes, y en los últimos días dos familias marroquíes que viven en el mismo inmueble habían detectado un olor "muy extraño, como a gas", ha recordado la dueña de la panadería ubicada justo en frente.
De confirmarse el caso sería la víctima número 57 de la violencia machista en lo que va de año. BQM
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