Las madres de la niña temieron perder la custodia
La madre adoptante asegura que padecieron muchos problemas psicológicos
El juez Calamita afirma que los hijos de parejas homosexuales son "cobayas"
El juez Fermín Calamita se sienta esta vez en el banquillo de los acusados y se juega la toga. Está imputado por tratar de impedir que una mujer lesbiana adoptara a la hija de su pareja. Él asegura que retrasó la adopción para proteger a la menor. Las madres han relatado cómo la adopción se convirtió en una pesadilla. Una de ellas, la adoptante ha comentado, llorando, que todo esto les acarreó numerosos problemas psicológocos, tanto a ellas como a la pequeña.
Las madres adoptantes han denunciado los problemas psicológicos que les supuso la decisión del juez. Vídeo: Informativos Telecinco
El juez Fermín Calamita afirmaba el lunes ante los medios de comunicación, ya fuera de la sala que le juzga, que las adopciones de parejas homosexuales "convierten a los niños en cobayas". Hoy les ha tocado declarar a las denunciantes. La madre adoptante, con lágrimas en los ojos, ha narrado que fueron muchos los problemas psicológicos derivados de la complicada adopción, tanto para ellas como para la niña.
Las mujeres han explicado que llegaron a pensar que les iban a quitar la custodia de Candela.
Calamita ante el tribunal admitió haber retrasado el caso, aunque "sólo para proteger a la menor". El juez sabe que se enfrenta al juicio de su vida. Se le acusa de un delito de prevaricación y si es declarado culpable será retirado de la carrera judicial.
Durante su declaración del lunes el juez se mostró bastante nervioso. En un momento de su intervención se ha encarado con la sala.
De momento está suspendido de empleo y sueldo desde febrero y podría ser expulsado de la carrera judicial.
EB




























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