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Más de medio centenar de pacientes con cáncer del Hospital de la Ribera se benefician de la braquiterapia

El Hospital de La Ribera ha tratado un total de 52 pacientes con cáncer mediante el procedimiento de la braquiterapia en los últimos siete meses. De ellos, el 54 por ciento de estos pacientes padecen un tumor ginecológico (precoz o avanzado) y el 36 por ciento un cáncer de mama con conservación del pecho.
Según ha explicado este lunes el centro hospitalario en un comunicado, la braquiterapia ha aumentado la eficacia del tratamiento oncológico y ha permitido reducir considerablemente los efectos secundarios y la probabilidad de que el tumor reaparezca.
En este sentido, ha apuntado que el centro comenzó a aplicar el pasado 13 de mayo la terapia y se prevé que se beneficien unos 100 pacientes al año. La braquiterapia, ha explicado, también conocida como radioterapia interna, es una técnica para el tratamiento del cáncer que permite aplicar las dosis de radiación desde el centro del propio tumor y con dosis más altas, sin incrementar ésta en las células sanas que hay alrededor.
Del total de pacientes tratados también se han beneficiado seis por ciento que padecían un tumor de cabeza y cuello y un cuatro por ciento, sarcomas de partes blandas.
LA TÉCNICA DE LA BRAQUITERAPIA
De este modo, ha explicado que la braquiterapia consiste en introducir en la zona tumoral del paciente una cápsula que contiene el isótopo Iridio 192, una de las sustancias radiactivas que emplea la Radioterapia para tratar los tumores cancerígenos.
Para llevar a cabo eL implante, los especialistas del Hospital de La Ribera llevan un examen completo de la zona tumoral mediante TAC o resonancia magnética, con el objetivo de conocer las características del tumor, su tamaño y los tejidos circundantes.
Además realizan una simulación virtual de la sesión para conocer con exactitud su duración y las dosis adecuadas de radiación que la fuente debe emitir en cada punto del tumor para conseguir la mayor efectividad.
Una vez insertada la cápsula, el isótopo libera las radiaciones necesarias para irradiar el tumor, que tras 25 minutos de duración es retirada cuidadosamente del cuerpo del paciente.
Según el jefe del Servicio de Radioterapia del centro alcireño, Miguel Soler, "desde que implantamos esta técnica, hemos llevado a cabo 169 sesiones, la mayoría de forma ambulatoria, por lo que los pacientes tratados se han recuperado de forma rápida y confortable".
"Por lo general, el paciente al que se somete a una sesión de braquiterapia es sedado aunque, dependiendo de la localización tumoral, utilizamos anestesia local, general o epidural, garantizando, así, que las sesiones sean seguras e indoloras", ha señalado el médico.
En las sesiones de braquiterapia participa un equipo de especialistas compuesto por oncólogos radioterápicos, radiofísicos, dosimetristas, técnicos de Radioterapia, anestesistas y enfermeros.
Estas mismas fuentes han señalado que la braquiterapia es un complemento de la radioterapia convencional "ya que ésta se aplica en casos en los que no es fácil acceder hasta el tumor o cuando éste es demasiado grande para llevar a cabo una correcta distribución de la radiación".
En determinados caso, el centro ha incidido en que ambos tratamientos pueden combinarse de forma complementaria para aumentar su eficacia en el tratamiento del cáncer.