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Al menos uno de cada cinco pacientes del síndrome de las piernas inquietas sufre una forma grave de la enfermedad

Al menos uno de cada cinco pacientes del síndrome de las piernas inquietas sufre una forma grave de la enfermedad, según aseguran desde la Sociedad Española de Neurología (SEN) con motivo de la celebración este lunes, 23 de septiembre, del Día Mundial de esta enfermedad.
Según los expertos, aproximadamente un 5 por ciento de la población española padece este síndrome, lo que supondría "más de dos millones de personas". Todas ellas han visto como sus síntomas se han infravalorado durante años "debido a que éstos no ponen en peligro la vida del paciente", indican.
En este sentido, señalan que ello, unido a que no se ha apreciado el impacto que produce en la calidad de vida del enfermo, ha provocado que puedan transcurrir "más de diez años desde la aparición de la enfermedad hasta que se realiza un diagnóstico correcto".
A juicio del coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la SEN, el doctor Hernando Pérez Díaz, el síndrome de las piernas inquietas "es uno de los trastornos neurológicos más comunes, aunque sigue poco conocido".
Por ello, considera que es necesario recordar que se caracteriza por molestias como "dolor, quemazón, hormigueo y tirantez en las piernas", así como este mismo efecto en las manos, el cuello y el tronco. Esto repercute en que los pacientes sientan la necesidad "incontrolable" de moverlas, explica.
SURGE EN MOMENTOS DE REPOSO
El momento en que la sintomatología suele mostrarse es en los momentos de reposo, "principalmente cuando se está sentado o acostado", afirma Pérez Díaz. De hecho, se da sobre todo "por la noche o a última hora de la tarde", lo que impide al enfermo "descansar adecuadamente".
Este último aspecto provoca en el paciente "falta de concentración durante el día, afectación en su capacidad de trabajo, y de participar en actividades sociales y de ocio, así como cambios de humor que repercuten en sus relaciones personales", lamenta.
Ante ello, el especialista sostiene que el tratamiento ha avanzado "muchísimo" en los últimos años, tanto que, "en la gran mayoría de los casos, se pueden eliminar las molestias", declara al tiempo que señala que recientes estudios encuentran en el origen genético una de las causas.
Por último, Pérez Díaz manifiesta que, durante los últimos meses de embarazo, un 20 por ciento de las mujeres desarrollan este síndrome, el cual suele desaparecer tras dar a luz.