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El ataque del hombre que mató a su pareja en Caloca (Cantabria) fue "sorpresivo y rápido"

El cuerpo no estaba oculto pero era difícil de ver
Las heridas de la víctima del crimen de Caloca muestran que el ataque del acusado debió de ser "muy sorpresivo y rápido" ya que, de las 12 heridas que presentaba el cuerpo, "sólo una" era defensiva lo que indica que la mujer "se limitó a recibir".
Así lo han declarado este martes los forenses que hicieron la autopsia al cuerpo de la víctima, uno de los cuales también participó en el levantamiento del cadáver, en la segunda sesión del juicio con jurado que se celebra en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria contra el acusado, JC.P.V., para quien el Ministerio Fiscal pide 15 años de cárcel por un delito de homicidio con el agravante de parentesco.
Las acusaciones particular y popular, que ejercen la familia y el Gobierno regional respectivamente, piden 20 años por asesinato. El acusado, para el que su defensa pide una pena de 10 años por un homicidio pero con la atenuante de drogadicción, reconoció este lunes haber matado a la que era su pareja sentimental el 18 de septiembre de 2013 en una pista forestal entre Caloca (Pesaguero) y la localidad de Casavegas, en Palencia, pero indicó que no recordaba ni cómo ni con qué.
Estas dos cuestiones las han aclarado este martes los forenses, que han declarado por videoconferencia desde Cervera de Pisuerga y han manifestado que las heridas de la víctima fueron causadas con un instrumento cortante "de unos 12 centímetros de hoja y dos o tres centímetros de ancho y de un solo filo".
Además han detallado que, aunque el cuerpo presentaba 12 heridas, sólo una era "mortal de necesidad", una herida penetrante que entraba por el segundo espacio intercostal del lado izquierdo y que alcanzó el pulmón y el corazón. Esta lesión, han explicado, le causó un shock hemorrágico e hipovolémico que le provocó "una muerte muy rápida aunque no instantánea".
Han descrito a los miembros del jurado (no les han mostrado imágenes al ser la declaración por videoconferencia) que el resto de las heridas eran "cortantes pero no penetrantes" y se localizaban en su mayoría en la cara y el cuello, algo lógico si se atiende al hecho de que el ataque se produjo en el interior del vehículo y que la víctima estaba sentada en el asiento del conductor.
Entre esas heridas, también había dos en la zona lumbar (de los riñones) de la víctima y que los forenses creen que fueron posteriores a la mortal, de hecho las han calificado como "gratuitas".
Según ellos, el ataque debió producirse "con muchísima rapidez" y el acusado empezó a lesionar a la víctima en cara y cuello ante lo que la mujer reaccionó interponiendo la mano para defenderse (tiene un "pequeño despegamiento" de la piel de una mano que así lo indica), momento en el que él la causó la herida mortal.
Después, la víctima, a pesar de estar ya en un "periodo pre-agónico", trato de salir del vehículo, momento en el que creen que JC.P.V. le hizo las dos heridas de la zona lumbar.
A preguntas tanto de las acusaciones particulares que ejercen la familia y el Gobierno de Cantabria, por tratarse de un caso de violencia de género, como de la defensa, los forenses han asegurado que la víctima no presentaba marcas ni hematomas que puedan indicar que el agresor la inmovilizase, aunque han considerado que el hecho de que fuese atacada dentro del coche impidió que la mujer pudiese "huir inmediatamente".
EL CUERPO ERA "DIFÍCILMENTE VISIBLE"
En cuanto al levantamiento del cadáver de la mujer, que fue encontrada casi dos días después de los hechos por unos excursionistas, la forense ha indicado que éste se encontraba en la margen izquierda de la pista forestal en dirección Caloca y estaba "semioculto con arbustos y maleza".
"Había que fijarse bastante si ibas paseando para detectar que ahí podía haber algo", ha manifestado. De esta forma, ha apuntado que el cuerpo "no estaba oculto pero sí era difícilmente visible".
En la vista de este martes, también han declarado los médicos forenses que examinaron al acusado y que le realizaron pruebas de toxicología para determinar si cometió los hechos bajo la influencia de sustancias estupefacientes como él alega y también un test para ver si padece alguna enfermedad mental.
Según las muestras recogidas al acusado (20 días después del crimen porque en un primer momento se negó), en la orina aparecieron restos de consumo de tranquilizantes y una sustancia "muy pequeña" de cannabis, mientras que en el pelo no se encontró "ninguna sustancia" compatible con el consumo de heroína, cocaína u otras drogas duras.
"Este resultado en el pelo permite descartar el consumo repetido de drogas pero no que haya podido haber un consumo esporádico y de forma puntual", han indicado estos médicos que, no obstante, han detallado que el historial del acusado con las drogas está acreditado que es muy largo, "es policonsumidor" desde los 15 años.
Ante la posibilidad de que el día del crimen fuese drogado, aunque no ha podido demostrarse, los médicos forenses han considerado que "no se puede saber cómo estaba" pero, como cualquier otra persona que haya consumido, podría estar "más desinhibido" o tener "falta de control".
NO ESTÁ ENFERMO
En cuanto al examen psicológico pedido por la defensa para determinar si un accidente de tráfico que sufrió el acusado en 1986 podría haberle dejado secuelas, los forenses han indicado que, aunque los informes dicen que podría sufrir "cefaleas y crisis epilépticas", no hay nada que confirme que lo haya padecido.
Han relatado que, según la historia clínica de JC.P.V., aquel accidente fue "bastante grave" y el acusado estuvo "bastante tiempo ingresado" porque tenía una fisura en el cráneo y una contusión cerebral, pero está descartado que aquello le dejase problemas neuronales que le impidan saber lo que hace o que afecten a su voluntad.
Por otro lado, estos médicos forenses se entrevistaron con el acusado para realizar los informes y han destacado que, aunque no se acordaba ni de cómo ni con qué mató a su pareja, la sucesión de actos de antes y después del crimen que les relató eran "lógicos y ordenados, no incoherentes", por lo que creen que en aquel momento no sufría "alteración de la conducta".
En esta segunda sesión del juicio también han declarado, por videoconferencia, miembros del Departamento de Biología de la Guardia Civil que examinaron los restos biológicos, entre los que sólo encontraron sangre de la víctima y perfil genético del acusado.
El juicio contra JC.P.V. continuará este miércoles, 3 de febrero, a partir de las 9.30 horas, con las declaraciones de los testigos, entre ellos los excursionistas que encontraron el cadáver en la pista forestal entre Caloca (Pesaguero) y la localidad de Casavegas, en Palencia.