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Las patologías crónicas y el "descontrol" del gasto en farmacia hospitalaria, claves del aumento del gasto farmacéutico

La creciente incidencia de las patologías crónicas por la mayor esperanza de vida, la falta de control en el gasto en medicamentos hospitalarios y un problema de "riesgo moral" en el consumo de medicamentos son los factores clave del crecimiento del gasto farmacéutico en España.
Así lo señala el estudio titulado 'Riesgos del Estado de Bienestar en la Prestación Farmacéutica y Propuestas para un Modelo Eficiente', presentado este miércoles en Madrid por sus autores, el profesor de las universidades Complutense, de Madrid, y de California, en Berkeley Francesco D. Sandulli, y el profesor David Córdova, director de Programas Superiores en IE Business School.
En este acto, el presidente de la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE), Fernando Redondo, se ha referido al impago como un gran problema del sector sanitario en general y del farmacéutico en particular, una circunstancia que, junto al aumento de la carga del trabajo, están "apuntillando" al sector.
Durante su presentación, el profesor Sandulli ha explicado el aumento de la incidencia de patologías crónicas es la primera de las causas del crecimiento del gasto. Según dice, esta circunstancia implica una mayor demanda de medicamentos por habitante y aumenta el peso de las clases pasivas en el consumo de medicamentos.
También se ha referido al "descontrol" del gasto de medicamentos en los hospitales. "Se ha duplicado en la última década y la mayor parte de este gasto es originado por pacientes externos, originando, además, un copago encubierto", dice.
Asimismo, este profesor de la Complutense ha hablado también del "problema de riesgo moral en el consumo de medicamentos", señalando que el sistema actual de corresponsabilidad en el pago de medicamentos hace que el paciente está cada vez más desligado del efecto económico de su consumo.
Sandulli sostiene que, entre 1999 y 2009, el gasto en medicamentos dispensados en farmacia creció un 3,7 por ciento, mientras que, en 2010, gasto cayó un 7 por ciento. Además, en la última década, el número de recetas por habitante ha aumentado un 40 por ciento, mientras que el gasto por receta caía un 32 por ciento.
"También se produce una caída de la facturación y margen por empleado, a la vez que aumenta la carga de trabajo por empleado. Así, si el umbral de rentabilidad estaba en las 14.500 recetas, a final de 2011 se situará en 17.500 recetas", dice.
Para cambiar esta situación, proponen favorecer la monitorización del estado de salud de los ciudadanos a través de la intervención farmacéutica especializada. El estudio recoge que, si un 30 por ciento de la población de pacientes crónicos recibiera un servicio de intervención farmacéutica especializada, el impacto económico positivo sería de 1.600 millones de euros y crearía empleo cualificado.
Por otra parte, si un 30 por ciento de los medicamentos dispensados en hospital se dispensara en oficinas de farmacia, el impacto económico positivo ascendería a los 590 millones de euros. El profesor Sandulli matiza a este respecto que, "aunque erosiona el margen de la oficina de farmacia, favorece al paciente".
La tercera medida planteada en este estudio busca cuantificar el problema de riesgo moral y consiste en redefinir el sistema de financiación y corresponsabilidad de consumo de medicamentos.
La última medida tiene como objeto reducir el gasto público farmacéutico sobre un conjunto de medicamentos destinados al tratamiento de patologías leves y ocasionales.
El estudio concluye hablando de medidas de aumento de productividad de la oficina de farmacia y señala que, si la capacidad de productividad de cada empleado aumentara en un 17 por ciento, el impacto económico de la medida sería de ganancias superiores a los 80 millones de euros, pero se destruiría empleo y no favorecería a las farmacias más pequeñas.