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Los pobres, las vocaciones y el diálogo con las autoridades, en la hoja de ruta del nuevo obispo de Mondoñedo-Ferrol

Anima a acompañar a quienes quieren ser religiosos pero advierte de que no es una oficina de empleo
El obispo electo de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, Luis Ángel de las Heras, hasta ahora presidente de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) y superior provincial de los claretianos de Santiago, se ha presentado como un "misionero" que tendrá como principal preocupación la ayuda a los pobres y pondrá por delante el "diálogo" para tratar con todas las fuerzas políticas.
También pondrá en primer lugar el apoyo a los matrimonios y familias, la atención especial a los niños y a los jóvenes "que no ven claro su futuro", a los inmigrantes, los enfermos, las personas discapacitadas, a los que sufren abandono, soledad o están enganchados a las drogas. A todos ellos les mostrará su "abrazo de esperanza" y de "misericordia". Asimismo, llegará a la diócesis gallega con una preocupación: el descenso de las vocaciones sacerdotales en Mondoñedo.
"El obispo tiene que acoger a todos y procurar estar cerca de los pobres. Alguien me dijo que no podemos dejar a los pobres defraudados. Es un deber, el obispo tiene que preocuparse por los pobres aunque delegue, tiene que luchar con ellos, en cualquier diócesis", ha afirmado este jueves durante una rueda de prensa en la sede de la CONFER, con motivo del anuncio de su nombramiento este miércoles.
El obispo electo también se muestra preocupado por el preacuerdo alcanzado por la UE y Turquía para devolver a los refugiados que llegan a Europa y asegura que junto con el obispo de Albacete, Ciriaco Benavente, ha firmado la petición redactada por Cáritas, la Conferencia Española de Religiosos, la Compañía de Jesús y Justicia y Paz para que España diga no en Bruselas al acuerdo. De las Heras achaca este tipo de decisiones a la "insolidaridad" y a la falta de "justicia".
"Lo enmarco en un contexto más amplio, nuestra sociedad ha crecido aparentemente en solidaridad pero en realidad esta solidaridad está muy medida. Lo que hemos recibido como sociedad del bienestar nos ha llevado a ser insolidarios. Llega la crisis de refugiados y Europa se mira a sí misma y se pregunta: '¿me interesa o no?' Y el drama de los refugiados llamando a las puertas queda en segundo lugar", denuncia.
A su juicio, una sociedad generosa y de raíces cristianas tendría que poner en primer lugar a los refugiados. "Ya no es solidaridad ni ilegalidad sino justicia y los políticos no han llegado todavía a ese equilibrio", ha subrayado, al tiempo que ha puesto de relieve la disposición de la Iglesia española para dar una respuesta coordinada en una futura acogida de refugiados.
Sobre la relación con las autoridades gallegas, con las que tendrá que tratar a partir de ahora como obispo, De las Heras tiende su mano amistosa "a todos" y se muestra "dispuesto al diálogo" siempre que sus interlocutores muestren claramente su "identidad". Sobre el ofrecimiento de la alcaldesa de Mondoñedo para que resida de forma permanente allí, ha indicado que debe valorarlo y que lo agradece.
SU ÚNICO ENCUENTRO CON EL PAPA
El nuncio del Papa en España, Renzo Fratini, fue el encargado de dar la noticia a De las Heras. "Me llaman de CONFER y me dicen que el nuncio ha pedido mi teléfono. Cuando el nuncio lleva tiempo sin llamar, sabes que una razón puede ser esta", cuenta. Después, le pidió su consentimiento y solicitó un tiempo para pensarlo, un periodo en el que admite que tuvo "dudas" sobre si aceptar y en el que estuvo "tentado" a decir que no. Si bien, pensó en las indicaciones del Papa Francisco sobre la "obediencia". "Yo como superior provincial les pido a mis hermanos que vayan de un lugar a otro. ¿Cómo voy a pedir a otros que digan sí, si yo digo no?", se preguntó.
Por ello, finalmente aceptó el encargo pero asegura que no ha hecho ningún mérito para recibirlo. De hecho, apenas ha coincidido con el Papa Francisco, solo en una ocasión, durante el capítulo general de los claretianos cuando le saludó y le llevó recuerdos de un chico de un barrio marginal de Madrid que le pidió que si veía al Papa le diera recuerdos "de Jorge para el padre Jorge". "El Papa se rió muchísimo", recuerda De las Heras. Desde su nombramiento, no ha hablado con el Pontífice y aunque este miércoles recibió una llamada de un número oculto dice que no era de Bergoglio.
Sobre la acogida de los prelados, ha asegurado que ha sido "extraordinaria" no solo en Galicia sino por parte de los obispos de todas las diócesis que le llamaron "muy contentos" por su nombramiento.
De las Heras explica que para ejercer como obispo tendrá que dejar su tierra y a su gente, dejará de ser superior de la provincia de Santiago de los misioneros claretianos y también presidente de CONFER y todo ello le produce un sentimiento de "tristeza" pero asegura que la "esperanza" es mayor.
Su nombramiento supone el anuncio de un capítulo provincial de Santiago en el que 74 claretianos se reunirán para elegir a su nuevo superior. Mientras, en CONFER, asumirá la presidencia la hasta ahora vicepresidenta, María Rosario Ríos, la primera mujer que ostenta este cargo desde la unión de 1992. Ríos permanecerá en este puesto hasta que se celebre la próxima Asamblea General de CONFER el próximo mes de noviembre, en la que De las Heras espera que salga elegida una mujer.
LA VIDA RELIGIOSA NO ES UNA OFICINA DE EMPLEO
A ella le pasa el testigo de una Conferencia que representa a 35.000 religiosas y 10.000 religiosos y en un momento en que preocupa en España el descenso del número de vocaciones a la vida consagrada. En todo caso, De las Heras afirma que nunca se ha trabajado tanto como ahora para propiciar vocaciones pero ha admitido que por "muchas razones", su número está cayendo. Por ello, cree que hay que recordar que ser religioso "merece la pena".
No obstante, ha advertido de que las congregaciones tampoco son "una oficina de empleo". "Hace años me llamó un camionero que se había quedado en paro y me preguntó: '¿ponen muchos requisitos para ser claretiano?'", ha recordado, para subrayar que en la vida consagrada "nadie se coloca" como si de un puesto de trabajo se tratara. En cualquier caso, sí considera necesario acompañar a quienes creen que sienten la vocación porque, a su juicio, hay gente que la recibe, no sabe qué hacer con ella, la aparta y al final no es feliz.