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Las princesas del siglo XXI sí tienen pasado

No tenemos que ir muy lejos. Nuestra princesa, doña Letizia, conoció al príncipe Felipe mientras ejercía su trabajo de periodista. Se enamoraron pero era una relación que los muy monárquicos no vieron con buenos ojos: ella es universitaria, prudente, pero, ... había un "pero". Doña Letizia ya había estado casada, un matrimonio que sólo duró un año. Para más 'inri' se casó por lo civil y sus padres también son divorciados.
Más difícil de digerir es el pasado de la que será un día reina de Noruega. La popular Mette Marit Tjessem se casó el 25 de agosto de 2001 con el heredero de la Corona, el príncipe Haakon. Además de no tener sangre real, es madre soltera y su anterior pareja había pasado varias veces por comisaría. Ella misma, ante la presión de la prensa, tuvo que admitir que, en su juventud, coqueteó con las drogas.
El pasado Máxima Zorreguieta hizo planear algunas sombras sobre su relación con el heredero de Holanda, el príncipe Guillermo Nicolás. El noviazgo con la joven argentina no fue inicialmente bien visto, por el pasado de su padre, ministro durante la dictadura argentina del general Jorge Videla. Finalmente, contrajeron matrimonio el 2 de febrero de 2002.
Algunas de las princesas más atractivas y que más han contribuido a dar una imagen de modernidad de sus monarquías son plebeyas: Mary Donaldson, era una abogada australiana antes de convertirse en la mujer de Federico, heredero a la corona de Dinamarca, y Rania de Jordania, esposa del rey Abdalá, era informática.     LA