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La mitad de los profesionales de centros de salud carece de guías o protocolos para el manejo del paciente anticoagulado

La mayoría de pacientes con fibrilación auricular que siguen un tratamiento anticoagulante reciben un seguimiento en Atención Primaria, pero pese a ello la mitad de los profesionales de los centros de salud carece de guías o protocolos para el manejo de estos pacientes, según los resultados de un estudio llevado a cabo por Boehringer Ingelheim.
El informe 'Samoa', elaborado por casi 900 profesionales médicos de distintas disciplinas, buscaba determinar cómo es la situación de la anticoagulación en España, identificar deficiencias y buscar la forma de mejorar dicha situación.
De este modo, muestra como el tratamiento anticoagulante se indica al 42 por ciento de los pacientes con fibrilación auricular ya en centro de salud. En el resto de los casos, estos pacientes se derivan a servicios especializados: Cardiología (32%), Hematología (10%) y Urgencias (9%).
En el proceso de derivación al especialista, actualmente transcurren 2 días para 1 de cada 4 pacientes (25,3%). Sin embargo, para el 34,5 por ciento de los pacientes a los que se detecta fibrilación auricular transcurren más de 9 días hasta que son atendidos por un especialista.
"Los tratamientos anticoagulantes deben administrarse ya en Atención Primaria para evitar el riesgo en estos pacientes", ha destacado Vivencio Barrios, presidente de la sección de Cardiología Clínica de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).
Sin embargo, a nivel general tanto en los centros hospitalarios como en los centros de salud se aprecia una carencia de guías y protocolos para el seguimiento de pacientes anticoagulados. Especialmente en el caso de los nuevos anticoagulantes orales de acción directa, ya que así lo afirma el 50 por ciento de sus profesionales.
En opinión de los profesionales, los pacientes también reciben una educación sanitaria insuficiente sobre su situación como anticoagulados a pesar de que esta información es de suma importancia especialmente en los pacientes que siguen un tratamiento con estos nuevos fármacos.
Por otro lado, la provisión de equipamientos de los centros de salud y centros hospitalarios tampoco se ajusta a las necesidades de estos pacientes. Un 81 por ciento de los centros hospitalarios analizados carece de una unidad de anticoagulación.
Las principales trabas para el manejo de pacientes anticoagulados detectadas en este informe son las barreras administrativas a la libre prescripción (65%), los circuitos de prescripción y control (62%), la educación (42%) y los medios técnicos (23%).