Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La rápida propagación de la fiebre amarilla y la escasez de vacunas puede favorecer el inicio de una epidemia

Investigadores de la Universidad de Georgetown (Estados Unidos) instan a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a crear un comité de emergencia frente a la fiebre amarilla ya que temen que la rápida propagación del brote detectado en enero en Angola (África) y la escasez de vacunas puedan favorecer el inicio de una nueva epidemia.
En un artículo publicado en el 'Journal of the American Medical Association' (JAMA) informan de que se están acumulando distintas evidencias que apuntan a que el actual brote podría convertirse en la última emergencia sanitaria a nivel mundial.
El actual brote se inició en enero en Angola pero en estos meses se ha extendido rápidamente por todo el país, de modo que hasta el mes pasado se habían registrado 2.023 casos sospechosos y 258 muertes, lo que ha generado la alarma en estos científicos ante las actuales limitaciones en el suministro de vacunas.
Además, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha declarado el pasado mes de abril una alerta epidemiológica por fiebre amarilla en toda América Latina, donde el mosquito que transmite la enfermedad, el 'Aedes aegypti', también es el que infecta del virus Zika y el dengue.
"Se debe convocar urgentemente un comité de emergencia para recaudar fondos, coordinar a la comunidad internacional e impulsar una mayor producción de vacunas", han destacado los investigadores Daniel Lucey y Lawrence Gostin, autores del artículo.
Sobre todo, según añaden, porque "la escasez en el suministro de vacunas podrían provocar una crisis sanitaria" como la que ya se ha producido en Kenia y República Democrática del Congo, donde se prevé vacunar a unos dos millones de personas.
Ambos expertos coinciden en que la creación de un comité de emergencia permitiría a sus miembros estar preparados ante una epidemia e intensificar la producción de vacunas en caso que la situación empeore.