Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Los obispos proponen una cultura de la compasión frente a "los descartados de hoy", por la fiesta del Corpus Christi

Los obispos españoles han propuesto una "cultura de la compasión" frente a "los descartados de hoy", como las personas sin hogar, los arrendatarios explotados, las viudas sin rentas mínimas o las mujeres que ejercen la prostitución, de cara a la fiesta del Corpus Christi, Día de la Caridad, que se celebrará el próximo 29 de mayo de 2016.
"Vagabundos sin techo, mendigos que andan de pueblo en pueblo, jornaleros sin trabajo o con contratos precarios, arrendatarios explotados, viudas sin rentas mínimas ni seguros sociales, mujeres obligadas a ejercer la prostitución. Son los excluidos, los vulnerables, los descartados de ayer y los de hoy", alerta un mensaje firmado por los obispos que forman parte de la Comisión de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Española (CEE).
Según explican, en la fiesta del Corpus Christi se celebra "el amor de Dios que, en el sacramento de la Eucaristía, ha revelado la plenitud de su amor compasivo". Por ello, los prelados hacen suyo el "proyecto" de Dios que, según precisan, no es otro que el de "una cultura de la compasión y de la vida entregada en el servicio".
Para llevar a cabo esta misión, los obispos enumeran una serie de actitudes: estar atentos, abriendo los ojos a "las heridas de tantos hermanos y hermanas"; acercarse al prójimo; salir al encuentro de los "alejados" sin "prejuicios ni miedos"; curar las heridas --"ante el sufrimiento no basta la indignación y tampoco basta acoger"--; acompañar y escuchar "atentamente" a todas las personas; y trabajar por la justicia.
También señalan que la cultura de la compasión requiere: libertad, superar la lógica de la ley y entrar en la de la misericordia y verificar la autenticidad del culto de cada uno en la práctica de la justicia y de la compasión.
Concretamente, sobre la libertad, los obispos explican que "la lógica del amor no se basa en el miedo, sino en la libertad y en la caridad" y subrayan que Jesús "no piensa en las personas obtusas que se escandalizan incluso de una curación o de cualquier apertura o cualquier paso que no entre en sus esquemas mentales o espirituales".
Acerca de la lógica de la ley, apuntan que en la actualidad se encuentran en la "encrucijada" de dos lógicas: "la de los doctores de la ley, que se alejan del peligro apartándose de la persona contagiada, y la lógica de Dios que, con su misericordia abraza y acoge". Asimismo, recuerdan que "la caridad no puede ser neutra, aséptica, indiferente, tibia o imparcial".
En cuanto a la autenticidad del culto, los obispos indican que Jesús no rechaza el culto pero sí "la falsedad, la trampa, la manipulación" y "reclama un culto verdadero que pasa necesariamente por hacer justicia y ser compasivos".