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Un perfil psicológico adecuado matiza el efecto negativo de la ansiedad sobre el rendimiento académico, según una tesis

La ansiedad, una emoción que provoca respuestas cognitivas, fisiológicas y motoras ante la percepción de amenaza o peligro, afecta en mayor medida a los estudiantes con inestabilidad emocional y a las chicas.
Sin embargo, el grupo de niños con elevados niveles de ansiedad no es homogéneo, es diverso y con grandes diferencias entre sí, según un estudio realizado por el psicólogo y orientador educativo Ander Domblás García con alumnado de 10 a 12 años de la comarca de Pamplona y con el que se ha doctorado en la Universidad Pública de Navarra (UPNA).
"Al hablar de ansiedad, el punto de vista más difundido es asociarlo a una dificultad, pero consideraba importante ampliar esa visión e interpretarla como una emoción, como una respuesta adaptativa que implica una activación cognitiva, fisiológica y motora y que prepara al individuo ante una situación vivenciada como peligrosa, de especial dificultad o que puede acarrear consecuencias negativas", explica Domblás.
Según indica, si bien una cierta ansiedad puede mejorar la disposición de la persona para afrontar una situación porque "implica una activación" y la emoción se regula de forma adecuada, los niveles elevados, en otros casos, pueden tener "repercusiones negativas o abocar a situaciones de incapacidad para el desempeño de determinadas actividades".
Según describe Ander Domblás en su tesis, la ansiedad presenta manifestaciones cognitivas (como tensión, inseguridad, falta de concentración, miedo, pensamientos negativos de inferioridad), fisiológicas (palpitaciones, pulso rápido, ahogo, molestias digestivas, sudoración, dolor de cabeza tensional, tensión muscular, mareo) y motoras (paralización, hiperactividad, tartamudeo, dificultades de expresión verbal, conductas de evitación o de escape o movimientos sin una finalidad concreta, torpes y repetitivos).
UNA MUESTRA DE CASI 1.200 ESTUDIANTES
Dado que el grupo de niños con niveles elevados de ansiedad es amplio, con una prevalencia que puede oscilar en torno al 15% de la población infantil, Domblás realizó un estudio con 1.141 estudiantes de Educación Primaria, de 10 a 12 años, matriculados en 22 centros educativos de la Comarca de Pamplona con el fin de encontrar "un perfil de riesgo que puede ser muy útil para desarrollar propuestas preventivas en el ámbito escolar".
En su estudio, confirmó una mayor incidencia de niveles altos de ansiedad en niñas (entre el 20 y el 24%) que en niños (entre el 13 y el 16%) y también entre quienes sufren inestabilidad emocional.
Sin embargo, según señala, la ansiedad "no presenta elevados índices de correlación con el rendimiento académico". "En el caso de las matemáticas, ese índice de correlación es algo mayor que en otras materias, como comprensión lectora o lengua extranjera", apunta Domblás, cuya tesis ha sido dirigida por Javier Fernández Montalvo, profesor del Departamento de Psicología y Pedagogía de la UPNA.
Domblás también ha identificado un rasgo de personalidad que tiene una moderada correlación con el rendimiento académico y con efectos positivos ante la ansiedad: la apertura a la experiencia. Personas abiertas a la novedad, creativas, originales e interesadas por el saber y por la cultura. Son personas que en el medio escolar manifiestan o muestran interés por aprender.
Este rasgo forma parte de un perfil psicológico que "matiza los efectos negativos de la ansiedad y presenta una moderada relación con el rendimiento académico", concluye el autor de la tesis, que ha obtenido la calificación de sobresaliente "cum laude".