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La atención psicosocial a enfermos terminales mejora un 90% las necesidades y síntomas que afectan a su estado anímico

Los pacientes con enfermedades avanzadas o que se encuentran en una situación terminal y reciben una atención psicosocial dentro de sus cuidados paliativos pueden mejorar hasta un 90 por ciento las necesidades y los síntomas de la patología que perjudican su estado anímico y psicológico, así como el de sus familiares.
Así se desprende de la evaluación científica de los siete años del Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de las Obra Social La Caixa, que este jueves ha anunciado su ampliación en Madrid con un nuevo equipo a través del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz que ofrecerá asistencia a otros tres hospitales de esta comunidad.
Este programa, que arrancó en 2009, fomenta la puesta en marcha de equipos de atención psicosocial formados por psicólogos, trabajadores sociales, enfermeros médicos, agentes pastorales y voluntarios que permitan atender las necesidades emocionales de los enfermos terminales y sus familiares en hospitales o mediante unidades de apoyo domiciliario.
Actualmente está implementado en 109 hospitales y 126 unidades de apoyo domiciliario gracias al trabajo de 42 equipos multidisciplinares que, desde su puesta en marcha, ha atendido a 90.000 pacientes y 131.000 familiares.
En la evaluación científica del proyecto con más de 60.000 pacientes se observa como las dimensiones que más mejoran en el paciente son las psicológicas (síntomas como ansiedad, depresión, malestar o sufrimiento), sociales (capacidad de relación con las personas más cercanas, capacidad de comunicarse con la familia y su entorno) y las esenciales (espiritualidad, dignidad, sensación de paz o perdón y aceptación de su enfermedad).
Algo importante si se tiene en cuenta que, al inicio de la atención, el 72,9 por ciento de los pacientes visitados tienen un estado de ánimo malo o regular, el 57,6 por ciento tienen sensación de sufrimiento y en el 73 por ciento la adaptación a la enfermedad es problemática.
Además, esta mejora es más importante en pacientes con un alto nivel de sufrimiento y, en términos generales, suele tener un impacto muy rápido al hacerse evidente entre la primera y segunda visita de los profesionales.
"Los cuidados paliativos no se entienden sin una atención integral del paciente y sus familiares", según ha destacado el jefe de la Unidad de Cuidados Paliativos de la Jiménez Díaz, Álvaro Gándara, ya que son pacientes con un pronóstico de vida limitado que "les produce mucho sufrimiento que, sin embargo, puede evitarse".
EN ESPAÑA TODAVÍA ES UNA ASIGNATURA PENDIENTE
Este experto, que hasta la semana pasada presidía la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), ha lamentado que en España esta atención todavía es una asignatura pendiente ya que sólo el 25 por ciento de los pacientes que están en situación terminal reciben este apoyo psicosocial y admite que, si no fuera por esta iniciativa de ámbito nacional, el porcentaje apenas sería de un 10 por ciento.
Además, ha admitido que para ofrecer esta atención integral en las unidades de cuidados paliativos debería haber al menos, además de médicos y enfermeros, un psicólogo y un trabajador social para dar a pacientes y familiares apoyo social, emocional y espiritual.
"Cuanto antes los equipos les atienden, viven más, mejor y ahorran dinero, porque a veces los tratamientos producen tantos efectos secundarios que acortan la vida. Pero es importante que actuemos pronto y no en la última semana de vida", ha destacado Gándara.
Durante el acto de presentación han intervenido diferentes familiares de enfermos terminales que han destacado la importancia de ofrecer esta atención ya que son "situaciones difíciles de llevar sin un apoyo extra" en las que "cualquier gesto, desde una palmada en la espalda, vale muchísimo y no está pagado", ha apuntado Álvaro Rodríguez, hijo de un enfermo avanzado.
Este joven ha destacado la importancia además de que estos pacientes cuenten con habitaciones individuales, algo que ha reclamado también el expresidente de SECPAL ya que "se manejan informaciones muy delicadas" y resulta complejo que estos pacientes compartan habitación con otros. El problema, según Gándara, es que muchos hospitales de agudos de tercer nivel no están todavía preparados para ofrecer este tipo de servicio.