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El riesgo de que los jóvenes sufran depresión ha aumentado de 6 a 8 veces en 25 años

El riesgo de que los jóvenes sufran depresión ha aumentado entre 6 y 8 veces desde 1938 a 2007 y la prevalencia anual de este trastorno ha pasado de 3,33 por ciento en 1992, a 7,06 por ciento en 2002, según lo ha afirmado la presidenta de Honor de la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente (AEPNYA), María Jesús Mardomingo, durante las IX Jornadas Científicas de la Fundación Alicia Koplowitz, que se celebran los días 9 y 10 de octubre en Madrid.
"El hombre contemporáneo come más y peor, lleva una vida sedentaria, vive en interiores sin contacto con la luz solar, duerme menos y tiene un menor contacto personal con sus semejantes", detalla la experta. Asimismo, pueden contribuir a que aumente el riesgo de sufrir depresión otras circunstancias económicas y sociales como la desigualdad de ingresos en los países desarrollados; la soledad y ausencia de amistades; el empleo inadecuado de Internet con la ingenua sustitución de la comunicación personal por la digital; y la sustitución de valores intrínsecos por valores extrínsecos.
Por otro lado, los profundos cambios experimentados en el modo de vida de los países desarrollados han favorecido la aparición de nuevas enfermedades y el incremento de las tasas de prevalencia de otras que ya existían, aunque en menor proporción.
"La vida moderna ha supuesto cambios muy intensos en el medio natural del 'homo sapiens' que han exigido de su parte una gran capacidad de adaptación". Según la experta, estos cambios han sido especialmente intensos durante la segunda mitad del siglo XX, cuando "surgen las grandes urbes, se produce un intenso desarrollo tecnológico, se globaliza la información y la comunicación, hay una progresiva secularización, el consumo es el motor de la economía, cambia el papel de la mujer y el concepto de familia, y surgen nuevos valores". De este modo, tiene lugar un alejamiento progresivo del medio natural que pone a prueba la capacidad de adaptación de la especie y del individuo ante este proceso de evolución.
La doctora Mardomingo concluye que uno de los grandes retos de la Medicina y de la Psiquiatría es precisamente "investigar cuáles de estos cambios y transformaciones tienen un poder lesivo mayor que se traduce en enfermedades como las cardiovasculares, metabólicas, autoinmunes, diabetes, obesidad, hipertensión, cáncer, depresión y ansiedad".