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El síndrome de apnea del sueño puede duplicar el riesgo de padecer un ictus

El Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño grave (SAS o roncador grave) puede llegar a duplicar el riesgo de padecer un ictus isquémico, por lo que los neurólogos incluyen esta realidad en las labores de prevención de los accidentes cerebrovasculares, según informan desde del Centro Avanzado de Neurociencias del Hospital Vithas Nuestra Señora de América con motivo de la celebración este miércoles del Día Mundial del Ictus.
La apnea del sueño afecta a aproximadamente el 5 por ciento de la población adulta en España. Esta patología comparte factores de riesgo con el ictus, tales como el sobrepeso, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, problemas cardiovasculares, el sedentarismo, una alimentación poco equilibrada, etc.
Según han señalado expertos del centro, los principales factores de riesgo para padecer un ictus son "la edad, factores cardiovasculares y aspectos genéticos". De hecho, esta enfermedad suele ser más frecuente a partir de los 55 años y el riesgo de padecerla "aumenta progresivamente con la edad".
No obstante, han querido recordar que "esto no significa que el ictus sea una enfermedad asociada exclusivamente a las personas mayores". Otros factores de riesgo asociados a hábitos de vida poco saludables han hecho que la edad de riesgo se vaya reduciendo paulatinamente y "cada vez se presenten más casos en un perfil poblacional más joven", han enfatizado.
CONSEJOS PARA REDUCIR LOS FACTORES DE RIESGO DE ICTUS
Los expertos del centro han elaborado una serie de recomendaciones para evitar sufrir un ictus, también conocido como Accidente Cerebro Vascular (ACV). En primer lugar, aconsejan controlar la tensión arterial. "Hay que mantener los niveles por debajo de 130 (máxima) / 80 (mínima)", ya que tener la tensión arterial alta, o hipertensión, es uno de los principales factores de riesgo. De hecho, más del 65 por ciento de los pacientes que han sufrido un ictus padecían hipertensión.
Asimismo, instan a la población a evitar el sedentarismo. La práctica de ejercicio físico "es fundamental" para fortalecer el corazón y el sistema vascular de nuestro cuerpo. "Andar una hora a diario es suficiente para ejercitarlos".
Unida al ejercicio proponen una dieta equilibrada, "evitando el exceso de sal en las comidas o las grasas saturadas". Esto "guarda una estrecha relación con la hipertensión y es fundamental en personas con sobrepeso", sostienen.
También "hay que controlar el azúcar". La diabetes no sólo reduce la capacidad del páncreas para producir insulina, también puede afectar a los vasos sanguíneos del cuerpo, incluidos los que rodean el cerebro, con lo que aumenta el riesgo de ictus.
HAY QUE VIGILAR EL COLESTEROL Y EL PESO
La obesidad suele estar asociada a altos niveles de colesterol, o hiperlipidemia, lo que "favorece la obstrucción de las arterias y aumenta el riesgo de un ictus". Cumpliendo los consejos anteriores, ejercicio y dieta equilibrada, "se puede bajar de peso fácilmente".
Otro consejo es intentar no fumar. El tabaco es otro de los principales factores de riesgo. El cóctel tabaco, sedentarismo y colesterol suele coincidir en los casos de ictus que se dan en personas jóvenes.
Asimismo, hay que evitar el consumo excesivo de alcohol. En el caso de una persona que no toma nada de alcohol, tomar más de 60 gramos diarios, que por ejemplo equivale a cinco cervezas, eleva el riesgo de ictus en más de un 60 por ciento. Por el contrario, el consumo moderado, por ejemplo una copa de vino al día, "lo reduce en casi un 30 por ciento".
"Evitar el estrés es fundamental". El ritmo de vida diario puede dar lugar a cuadros de estrés crónico asociados a crisis hipertensivas. La hipertensión puede aumentar por cuatro el riesgo de sufrir un ictus.
Por último, debe aumentarse el control de los factores de riesgo si la persona ha sufrido una angina de pecho o un infarto de miocardio, porque "aumenta considerablemente el riesgo de tener un ictus". Todas estas enfermedades tienen un denominador común, que es la obstrucción de las arterias coronarias, o arteriosclerosis. Si estos problemas coronarios cursan con arritmias cardíacas, el riesgo es "aún mayor".
CUANTO ANTES SEAN TRATADOS, MEJOR RECPERACIÓN LOGRAN
La sintomatología más característica de un ictus se asocia con debilidad en la cara, brazo y pierna de un lado del cuerpo, el correspondiente al hemisferio en el que se ha producido. Otros síntomas que pueden presagiar un ictus son dolor de cabeza intenso acompañado o no de vómitos, pérdida momentánea de la visión o visión doble, sensación de vértigo o alteración repentina del habla.
Esta sintomatología puede darse momentáneamente y a los pocos minutos desaparecer. Puede tratarse de un primer aviso que proporciona nuestro cuerpo. El hecho de que pasen los síntomas no debe implicar que la persona que los ha padecido descuide el problema.
Debe acudir inmediatamente a su médico, bien de atención primaria, bien al especialista. Está demostrado que los pacientes que son diagnosticados y tratados en las fases iniciales o inmediatamente después de producirse el ictus "logran una recuperación casi total o minimizan las secuelas que deja la enfermedad", como parálisis, trastornos del habla o déficits cognitivos.