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"Estoy solo y quemado, ¡venid a buscarme!"

Josep Pallás, fue el único de los miembros de su retén que salvó la vida tras ser acorralados por las llamas en el incendio que, el pasado verano, arrasó la zona montañosa de Horta de Sant Joan (Tarragona). El diario La Vanguardia, publica ahora las desesperadas llamadas de auxilio del bombero atrapado y los problemas de comunicación que retrasaron su rescate.
El primer mensaje desesperado de Josep, miembro del Grupo de Apoyo de Actuaciones Forestales (GRAF), llegó a la central a las cuatro y siete minutos de la tarde de aquel fatídico 21 de julio. "¿Llegáis, cambio, o no cojones?", gritaba el bombero, "estoy todo quemado, tíos, que venga alguien, por favor, rápido hostia, subid".
A partir de aquí, comenzaron los problemas de comunicación con la central de control de Tarragona. Desde la central preguntan, " a ver, ¿quién es la persona que está pidiendo ayuda?"
"Estamos a punto de cascarla"
Cinco minutos más tarde, Josep vuelve a llamar, esta vez, con su teléfono móvil a su base de Lleida. La situación es desesperada, el bombero ha perdido la emisora de su unidad y habla ya de fallecidos. "GRAF Lleida, acorralamiento", intenta explicar, "que alguien nos venga a buscar, por favor, que estamos a punto de cascarla, hostia". Desde la central le preguntan si están solos arriba, "si, nos ha pasado un acorralamiento, hay gente muerta, corred", transmite Josep.
La coordinación de emergencias continúa sin dar frutos y Josep repite el mensaje indignado. La comunicación se pierde durante unos minutos. "Repito, estoy sólo y quemado, hijos de puta, venir a buscarme", suplica el bombero.
"¿Tenemos que enviar a alguien?"
La situación, imprevista en los protocolos de emergencia, con la llamada de un Graf que utiliza su móvil para pedir auxilio a su centro regional, generó problemas en la transmisión de información. "Nos llaman de Lleida, que están atrapados. ¿Enviamos a alguien, tenemos que enviar a alguien?", comenta a la operadora de Tarragona.
Hasta catorce minutos después de la primera llamada de auxilio, las centrales de Lleida y Tarragona comiencen a identificar la gravedad de lo sucedido. La operadora de la primera realiza una nueva llamada a las 16.21 horas, en esta ocasión a uno de sus mandos. "Me ha llamado Graf Lleida, que están atrapados, Joan. La llamada ha sido chunga". "¿Qué quieres qué hagamos, hostia puta?", responde. "Me decían que estaban muertos", añade la operadora, "¿estamos muertos decía?", pregunta sorprendido desde Tarragona.
La última llamada de Josep, agotado y resignado se registra a las cuatro y veintiséis de la tarde, "estamos a punto de morir aquí, quemados".
Cinco de sus compañeros acabarían muriendo entre las llamas y Josep salvó la vida de milagro. BQM