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El sospechoso de abusos en un hogar de acogida pasó su infancia en el centro

Uno de los jóvenes que ha denunciado al educador de la Casa Cuna. Foto: Informativos Telecincotelecinco.es
Al menos cuatro de ellos lo han denunciado ahora por presuntos abusos sexuales cometidos durante al menos las dos últimas décadas dentro y fuera del centro, aunque pudieron ser muchos más. Se da la circunstancia de que J.C.G. había sido desde niño y hasta los 18 uno de esos menores acogidos en la misma Casa Cuna, según publica "La opinión".
Abandonado por sus padres a muy temprana edad, el presunto pederasta, hoy en libertad condicional con cargos, permaneció en el Hogar Sagrada Familia hasta la mayoría de edad. Entonces pidió a la institución quedarse como velador, que era como se llamaba a los cuidadores. Lo aceptaron y permaneció primero como velador, luego como cuidador y más tarde como técnico especialista. Es el cargo que ocupaba hasta el pasado mes de enero cuando fue detenido en su casa particular mientras mantenía relaciones sexuales con un hombre de 27 años, antiguo interno del centro, que ahora lo ha denunciado. 

En los turnos que le tocaba, pernoctaba en el centro y hasta llegaba a acompañar a ver a los padres a prisión a aquellos que tenían a algún progenitor en la cárcel. Para ganarse a los chavales, los malcriaba, les daba cigarrillos, les permitía hacer trastadas e, incluso, quedaba con algunos de ellos para verse los fines de semana fuera del centro, principalmente en su casa.

En el sumario figuran supuestos abusos dentro del centro, que los investigadores de la Policía Nacional intentan determinar si se concentraron desde hace dos décadas hasta 2002, cuando J.C.G. dejó de pasar las noches en el centro y sólo tenía turnos de día. Algunos testimonios, cuatro que alegan abusos continuados y otros seis de los que algunos habrían admitido relaciones consentidas, apuntan a actos sexuales en las mismas instalaciones del Hogar Sagrada Familia, hasta en el campanario de la iglesia del centro.

A principios de esta década el Hogar Sagrada Familia pasa a ser gestionado por el Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IASS). La Unidad de Infancia y de la Familia de la Casa Cuna, el módulo en el que trabajaba J.C.G., está compuesta ahora por cuatro hogares controlados cada uno por un educador, 2 o 3 técnicos y hasta 8 cuidadores, coordinados a su vez por la cúpula directiva. En cada uno de ellos hay cerca de una docena de menores, repartidos por edades. Una situación muy distinta a la vivida en la Casa Cuna de los 70 a los 90, unas décadas en las que convivieron allí hasta 500 menores en situación de abandono.

Informes contra el sospechoso
Se elevaron a la dirección al menos dos informes en los que se exponían conductas inapropiadas, uno hace 10 años y otro, unos 5. Ninguno de ellos motivó un expediente en toda regla.
El acusado de abusos, posesión de pornografía infantil e incitación al consumo de estupefacientes pudo haber practicado el chantaje emocional con menores a su cuidado. Su extrema vulnerabilidad, les llevaría a aceptar falsos lazos afectivos. Según los testimonios recogidos, esos chicos, cuyas relaciones con el acusado pudieron comenzar cuando estos tenían entre 12 y 15 años, veían al cuidador como un padre, como un salvador. De ahí que algunos aceptaran las citas, los toqueteos, las felaciones y hasta penetraciones.

Estas actuaciones continúan, ya que el procedimiento no ha finalizado, afirma el Cabildo de Tenerife en un comunicado.  LA