Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La vegetación subacuática en Tablas de Daimiel no se desarrolla por turbidez y no por contaminación, según expertos

La vegetación subacuática en el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel se desarrolla de forma escasa o nula por la presencia de un elevado índice de turbidez en las aguas contenidas en el vaso de Las Tablas, que provoca una fuerte atenuación de la Radiación Fotosintéticamente Activa (RFA), según expertos, que no hay hallado niveles elevados de compuestos químicos como herbicidas en sus aguas.
La conclusión procede de un estudio hidroquímico sobre la calidad del agua y de los posibles focos de contaminación en el entorno del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel que realizan desde hace un año el Instituto Geológico y Minero de España en el marco del Protocolo de Colaboración desde 2013 con el Organismo Autónomo Parques Nacionales.
El estudio analiza la calidad del agua y los posibles focos de contaminación en el entorno gracias a más de 200 análisis químicos, 43 perfiles verticales con sonda multiparamétrica y la instalación de medidores sumergidos de luz solar en varias estaciones. En concreto, el primer año del estudio no se identificaron compuestos que indiquen una contaminación que incida en una deficiente calidad del agua.
Por ello, los investigadores consideran que el esaso desarrollo de la vegetación subacuática es la turbidez de las aguas por la presencia de partículas en suspensión de origen orgánico (fitoplancton) o inorgánico.
Tras las conclusiones, ahora se propondrán medidas como la biomanipulación de la fauna piscícola bentónica, la reducción de nutrientes, el aumento del zooplancton o una disminución de la altura de la lámina de agua.
El estudio se realizó al observar el notable descenso del censo de fauna y modificaciones en los ecosistemas, por lo que se acordó acometer este estudio exhaustivo que permitiera caracterizar las distintas aguas que afectan la hidrodinámica del parque, pues había indicios de que el problema podría estar causado por una grave contaminación de las aguas.
En concreto, este año se han realizado cuatro campañas de muestreo en las que se han tomado muestras en 45 puntos de control de aguas superficiales, subterráneas y residuales y se han hecho más de 200 análisis en los laboratorios del IGME, tanto de componentes físico-químicos, como de compuestos orgánicos.
También se han realizado 43 perfiles verticales con sonda multiparamétrica en la zona inundada del Parque y se han instalado medidores sumergidos de luz solar en varias estaciones.
Además, la Confederación Hidrográfica del Guadiana ha facilitado al IGME los datos analíticos de la Red Especial de Calidad de Aguas Superficiales del Parque, que controla de manera sistemática.
Recientemente se han presentado en la sede del OAPN y a los miembros del grupo de calidad de aguas del Patronato de las Tablas de Daimiel, los resultados de las campañas de campo llevadas a cabo durante el primer año.
RESULTADOS
En concreto, el estudio señala que tanto las concentraciones de los compuestos químicos inorgánicos (iones mayoritarios, elementos traza y metales), como las de los compuestos orgánicos (herbicidas y plaguicidas) del conjunto de aguas analizadas, no superan, en la práctica totalidad de las muestras, los valores máximos recomendados ni las normas de calidad ambiental recogidas en la legislación vigente.
De este modo, concluyen que tanto en las aguas que entran a Las Tablas desde cauces superficiales circundantes, como en las de la propia superficie encharcada del Parque, no se han identificado compuestos que por sus valores de concentración, ni por sus persistencia, ni por su distribución espacial indiquen una contaminación que, de manera significativa, incida en una deficiente calidad del agua.
No obstante, no se descarta que en otros periodos se hayan producido episodios puntuales por vertidos de aguas residuales, sin la adecuada depuración, que hayan podido afectar al desarrollo de la flora y la fauna del Parque.
Respecto a la turbidez por partículas inorgánicas, los investigadores apuntan que podría estar estrechamente relacionadas con la removilización de los sedimentos del fondo por los peces bentónicos.
Por otro lado, la cátedra de Edafología de la Universidad Autónoma de Madrid ha realizado un estudio exhaustivo de caracterización de los sedimentos.
Entre las posibilidades para paliar o reducir la turbidez el IGME y el OAPN, proponen realizar biomanipulación de la fauna piscícola bentónica, la reducción de nutrientes, aumentar el zooplancton o una disminución de la altura de la lámina de agua, entre otras posibles acciones.