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La tristeza "no es suficiente" para confirmar que exista depresión, según una experta en psiquiatría

El sentimiento de tristeza es uno de los síntomas más característicos de la depresión pero no es el único necesario para confirmar que alguien padece un cuadro depresivo, según ha confirmado la psiquiatra María Inés López - Ibor Alcocer durante su discurso de ingreso titulado en la Real Academia de Doctores de España.
"Un sentimiento como la tristeza se convierte en patológico cuando aparecen mecanismos que comprometen al sujeto y suponen una restricción de su libertad y una pérdida de posibilidades de autorrealización; desde el punto de vista psicopatológico la tristeza se ha asociado con la melancolía y esta con la depresión", ha asegurado la nueva académica.
Cuando un paciente enferma con depresión, "supone enfrentarse a un mundo desconocido que implica reacciones emocionales que el médico debe conocer para poder entender bien a los pacientes; una de ellas es la depresión que aparece ante vivencias de pérdida, incluyendo la perdida de salud", ha añadido.
Los síntomas de la depresión se clasifican en cuatro grandes grupos. Los síntomas emocionales son característicos de la depresión, e incluyen cambios de estado de ánimo con tristeza, pesimismo, falta de ilusión, desesperanza y llanto. Los cognitivos expresan ideas de minusvalía e inutilidad llegando a sentirse inferior.
Con los volitivos aparecen sensaciones como apatía, falta de iniciativa y dificultad para llevar a cabo las tareas diarias. Por último, los síntomas somáticos son múltiples, además de la falta de energía o impulso, la lentitud de movimientos, y la falta de sueño o apetito.
Los ejemplos más comunes de la depresión son la pérdida de interés o de disfrute de actividades, perdida de la reactividad emocional a acontecimientos y circunstancias placenteras, despertarse dos o tres horas antes de lo habitual, empeoramiento matutino del humor, inhibición o agitación psicomotrices claras marcadas por una perdida del apetito, del libido y del peso.
LO POSITIVO DE LA TRISTEZA
Los síntomas de tristeza aparecen en todas las culturas y a lo largo de la vida, por eso "si fuese un error, la selección natural ya lo habría eliminado, y hay datos neurobiológicos importantes que apuntan a la teoría de la evolución como la adaptación del receptor '5-HT1A', implicado en los trastornos depresivos", ha asegurado la psiquiatra.
La pregunta es "si la depresión tiene un valor adaptativo, y si un sentimiento vital como la tristeza tiene alguna utilidad desde el punto de vista evolutivo o no porque la tristeza es compartida con otras especies, pero no la depresión; los últimos trabajos en esta línea apuntan a que sí que lo tiene, la tristeza tiene funciones positivas y el humor depresivo también porque tiene varias funciones", ha añadido.
La teoría de la evolución puede proporcionar conocimientos útiles sobre el posible valor adaptativo de sentimientos como la ansiedad o la tristeza, y puede ser, además, útil a la hora de considerar un estado de humor como "normal" o como patológico y ayudar a la correcta toma de decisiones clínicas.
La tristeza y la depresión, por lo tanto, permiten sobrevivir al que las padece en un mundo que ha perdido su sentido tras la pérdida que las provocó, y llaman la atención sobre otros valores y realidades.
"Estar enfermo, como trastorno mental, es lo más importante que el paciente deprimido tiene que asumir, todo lo que en el fondo le ocurre a nivel personal es generado, precisamente, por la exigencia de acomodarse al modo de experimentarse a sí mismo en la relación con las realidades de su mundo", ha concluido la experta.
LEGADO FAMILIAR
La psiquiatra María Inés López-Ibor Alcocer es licenciada en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense (1992) y doctorada en el mismo centro (1994) con 'Mecanismos serotoninérgicos en el trastorno obsesivo-compulsivo', que obtuvo el premio extraordinario a la mejor tesis doctoral.
Comenzó su andadura clínica e investigadora en la psiquiatría siguiendo el legado científico de su abuelo, el profesor Juan José López Ibor, iniciador de la saga y seguramente conducida por su padre, el profesor Juan José López-Ibor Aliño, miembro electo de la RADE, como recordó el doctor Antonio González González, presidente de la sección de Medicina, al presentar a la doctora López-Ibor Alcocer, en nombre de la corporación.
Su actividad investigadora se ha centrado en el estudio de las enfermedades mentales y la psicopatología, con especial énfasis en las técnicas de neuroimagen.