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El urogallo tendrá 100 nuevas hectáreas de bosque autóctono en Páramo, Teverga

Un ejemplar de urogallo cantábrico. EFE/Archivotelecinco.es
El urogallo del cantábrico, especie en peligro de extinción, dispondrá de 100 nuevas hectáreas de bosque autóctono en la parroquia de Páramo, en el concejo de Teverga, en las que podrá reintegrarse y criar.
Esta iniciativa surge de la suma de esfuerzos de la Consejería de Medio Ambiente del Principado, el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) y Central Lechera Asturiana (CLAS).
Así lo han anunciado hoy representantes de las tres entidades en la presentación del Bosque Central Lechera Asturiana, en un acto que ha tenido lugar en la sede de la empresa, en Siero, y al que han asistido la viceconsejera de Medio Ambiente, Belén Fernández; el presidente de FAPAS, Roberto Hartasánchez, y la directora de Sostenibilidad Medioambiental de CLAS, Estefanía Iglesias.
El bosque, que formará parte del Parque Natural Las Ubiñas-La Mesa, estará formado por especies autóctonas asturianas como el castaño, el roble, el haya y las aranderas silvestres, y se espera que su plantación ayude a garantizar la supervivencia del urogallo y a fijar carbono contribuyendo en la lucha contra el cambio climático.
Hartasánchez ha explicado que este proyecto dará nuevo uso a tierras ganadas al monte hace años que se han dejado de utilizar como pastizales y a día de hoy se encuentran en fase de abandono.
Con esta reforestación se logrará una revalorización económica a largo plazo gracias a la madera que genere el bosque mientras que, durante su crecimiento, mantiene la biodiversidad y proporciona refugio y alimento a distintas especies animales.
El presidente de FAPAS ha destacado la importancia de la colaboración empresarial en este tipo de iniciativas y ha señalado que, junto con los vecinos de la zona, se trabajará de forma eficiente en la conservación de la naturaleza ya que es un patrimonio que "no pertenece a nadie" y que "debe seguir ahí" para ser disfrutado por todos.
Por su parte, la viceconsejera ha indicado que este es un ejemplo que debe cundir en el mundo empresarial porque supone la posibilidad de combinar esfuerzos para contribuir a los retos ambientales de lucha contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.
Fernández ha recordado que el 25 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero que se producen en el mundo son debidas a las prácticas abusivas, la deforestación y la mala gestión de las masas arbóreas por lo que la plantación de nuevos bosques ayuda a paliar la tendencia al abandono de las zonas rurales, y a evitar la desertificación y los incendios forestales.
En este sentido, ha apostado por la creación y conservación de los bosques a través de una gestión responsable, con cuidados silvícolas y replantación de especies autóctonas para lograr que las masas boscosas asturianas se conviertan en "sumideros de CO2 al máximo nivel".
Además, ha abogado por los bosques multifuncionales que permiten preservar la biodiversidad a través de una gestión sostenible y ha dicho que hasta 2012 se invertirán 1.700.000 euros en programas de mejora del hábitat del urogallo, cuya área de supervivencia se ve especialmente afectada por las consecuencias del cambio climático.