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Dos de las tres zonas más afectadas de Fukushima estarán rehabilitadas en dos años

La zona evacuada y la zona preparada para evacuar tras el accidente nuclear del pasado mes de marzo en la central de Fukushima Daiichi (Japón) comenzará a ser rehabilitada dentro de unas semanas, una vez que acaben los proyectos modelo que se están realizando.
Además, se espera que en el plazo de dos años se pueda reducir en un 50 por ciento el potencial de exposición a radiactividad en las áreas generales y en un 60 por ciento en las áreas concurridas por niños, lo que se sumaría al 40 por ciento de caída natural de los isótopos radiactivos.
Así lo ha explicado el director general de Protección Radiológica del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Juan Carlos Lentijo, que ha añadido que, lo prioritario es descontaminar las zonas menos contaminadas para que éstas vayan recuperando su actividad normal, hasta llegar al área más afectada.
Tras viajar a Japón con la segunda misión de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) del 7 al 15 de octubre de 2011, Lentijo ha precisado que el criterio "básico" en la rehabilitación es 'limpiar' desde las zonas menos contaminadas y finalmente las restringidas.
De este modo, ha dicho que principalmente el Gobierno de Japón rehabilitará aquellas zonas que tienen un potencial de 20 milisievert al año de radiación para una persona --por encima de la radiación natural o fondo radiactivo--, porque "los japoneses han escogido el criterio más conservador" ya que el límite máximo son 100 milisievert/año. "Es un objetivo más que ambicioso", ha destacado.
Sin embargo, ha añadido que la zona más cercana a la central, es decir en un radio de 20 kilómetros, "de momento" no va a ser descontaminada, hasta que no acabar de limpiar la zona anterior. "Creo que allí actuarán en el futuro y llegarán a un área restringida mucho menor y que ya no será en forma de círculo, sino más acotada", ha manifestado. Mientras tanto, las cosechas y la actividad agrícola en la zona de evacuación están suspendida este año.
En todo caso, ha precisado que, a largo plazo, el objetivo es lograr una exposición de 1 milisievert por persona y año, que es la "dosis aceptable" sobre el fondo radiactivo que, en España es de 2,5 a 3 milisievert.
ZONA POBLADA EN UN 5%
Lentijo ha explicado que la zona de Fukushima es "parecida" a Galicia o Asturias, con un paisaje "muy verde y montañoso" donde el 75 por ciento son zonas boscosas, el 10 por ciento es agricultura genérica, el 10 por ciento es agricultura de monocultivo de arroz y el 5 por ciento corresponde a zonas pobladas que, en su mayoría, son pueblos.
Por otro lado, ha explicado el plan de rehabilitación está "muy bien diseñado y muy bien asentado" porque Japón ha actuado "muy rápido", puesto que el pasado mes de agosto ha aprobado una Ley de medidas especiales para el tratamiento de la contaminación radiactiva y las políticas de desarrollo; ha establecido la responsabilidad y la participación del Gobierno, la prefectura de Fukushima, los municipios y las partes interesadas.
En definitiva, la estrategia pasa, en primer lugar, por la caracterización radiológica y los mapas de ayuda, el desarrollo y ensayo de tecnologías de rehabilitación; la realización de proyectos de demostración a pequeña escala; la toma de decisiones y posteriores comprobaciones, así como la gestión de materiales residuales y residuos radiactivos. "Japón ha diseñado un proyecto serio, claro y solvente de rehabilitación", ha destacado Lentijo que ha añadido que el proyecto también busca la participación voluntaria de la sociedad.
En este contexto, ha indicado que ya se han descontaminado un total de 400 escuelas y se han limpiado algunas zonas boscosas, donde se ha retirado las hojas caducas. Estos materiales se han compilado en una zanja sobre la que se ha puesto tierra, a la espera de un almacén apropiado para acumular estos residuos.
Lentijo, que ha participado en la misión formada por 12 expertos de la OIEA, la FAO y un experto de la Universidad de San Petersburgo con experiencia en Chernobil, ha añadido que la misión ha observado un riesgo por "exceso de sobreprotección conservadora y anticipación de las consecuencias" y que podría llevar a sobreestimar el impacto radiológico. "Al principio veíamos (la misión) una cierta obsesión por descontaminar todo (...) porque se ha extendido la creencia de que lo importante es la contaminación. Sin embargo, lo más importante es la dosis de esa contaminación", ha precisado.
Además, ha añadido que lo que falta ahora a Japón es un almacén transitorio "parecido a El Cabril" para, de ahí, llevarlo a un almacén definitivo, pero ha admitido que el problema es "un tema social de aceptabilidad" de unos residuos "sencillísimos de aislar" y "muy fáciles de controlar".
En este contexto, ha explicado que del reactor ha salido prácticamente la misma cantidad de cesio 134, cuya vida media es de dos años y puede desaparecer en unos ocho años, que de cesio-137, que tiene una vida media de 30 años. En cuanto al yodo que salió de la central ha apuntado que "ya no existe" porque desaparece en unos ocho días.
10 VECES MENOR QUE CHERNÓBIL
Sobre las dimensiones de la zona afectada por la contaminación ha comparado el accidente de Fukushima con el de Chernóbil y ha dicho que "en todos los órdenes, ha sido unas diez veces menor".
Concretamente, ha apuntado que la zona más afectada, donde la exposición es mayor a 20 milisievert ocupa una superficie de 1.000 kilómetros cuadrados en Fukushima y de unos 20.000 kilómetros cuadrados en Chernóbil. Asimismo, por encima de 5 milisievert, en Fukushima está afectada un área de 1.500 kilómetros mientras que en Chernóbil éste área asciende hasta los 100.000 a 120.000 kilómetros cuadrados.
Asimismo, ha diferenciado que en Chernobil salieron materiales pesados porque la explosión se produjo dentro de la central y esto condiciona el plan de rehabilitación. "La mayor parte de lo que salió (en Fukushima) es 10 veces menor de lo que salió de Chernobil en superficie y cantidad", ha asegurado.
Juan Carlos Lentijo ha acotado que no le quiere quitar importancia porque es un accidente "muy grave" pero que, definitivamente, está en un orden de magnitud por debajo del de Chernobil". Sin embargo, ambos fueron clasificados con el máximo nivel, el 7, en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares, por lo que considera conveniente revisar dicha escala para reclasificar los accidentes con otros niveles por puntos de corte, aunque ha subrayado que no es partidario de revisar la escala INES "prontamente" porque la OIEA y los reguladores perderían "credibilidad".
"Una de las lecciones de Fukushima es que la escala tiene margen para modificarse, pero hay que tener calma y no hacerlo precipitadamente. Quizá en unos dos años", opina.
Finalmente, ha manifestado que aunque de momento no hay empresas españolas participando en las tareas de la rehabilitación en la zona, la Embajada en Japón tiene "mucho interés" en que vayan empresa españolas. "España tiene muy buenas tecnologías en desmantelamiento. La idea es enganchar a ENRESA y que, a partir de ahí, entren empresas españolas", ha concluido.