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Ballenas jóvenes de Groenlandia pueden detener el crecimiento de su cuerpo para desarrollar la cabeza y las barbas

Las ballenas jóvenes de Groenlandia pueden detener su crecimiento a lo largo y someterse a una severa pérdida ósea para ayudar a desarrollar sus enormes cabeza y barbas, según concluye un estudio publicado este miércoles en la revista de acceso abierto 'Plos One' por John George, de 'North Slope Borough Department of Wildlife Management', en Alaska, y colegas.
Como se alimentan por filtración, las ballenas de Groenlandia dependen de sus barbas, alrededor de 640 placas suspendidas de su mandíbula superior, para atrapar a sus diminutas presas. Pero después del destete, las ballenas jóvenes de Groenlandia tienen tan pocas barbas que no pueden comer lo suficiente para mantenerse al día con el crecimiento, por lo que la cabeza y las barbas crecen más rápido que el resto del cuerpo, un enanismo que dura unos años.
Para ver si las ballenas redistribuyen los recursos de sus cuerpos a las barbas para estimular su crecimiento, los autores de este estudio examinaron a ballenas de cabeza arqueada que viven en los mares de Bering, Chukchi y Beaufort. Los investigadores tomaron mediciones de las ballenas para estimar su edad, tamaño corporal y área de las barbas, además de realizar tomografía computarizada para determinar la densidad de los huesos de las costillas.
Los resultados de los autores confirmaron que después del destete, los cuerpos de las ballenas de Groenlandia casi dejan de crecer hasta que los animales tienen alrededor de cinco años, mientras las barbas siguen creciendo. Los autores vieron que los huesos de las costillas eran extremadamente densos en ballenas de cabeza arqueada de 1 año de edad, pero perdieron hasta un 40 por ciento de su masa en los siguientes años, con las nuevas placas de las barbas creciendo presumiblemente a un ritmo similar en las jóvenes ballenas.
Aunque la pérdida rara, severa y estratégica de hueso no tiene precedentes en los mamíferos, algo similiar ocurre en algunos ciervos, alces y alces que agotan otros huesos para hacer crecer rápidamente las astas. "Este trabajo demuestra que las costillas de las ballenas pueden ser muy diferentes según la edad. Trabajamos mucho con los fósiles, a menudo sólo tenemos uno o dos ejemplares de algunas especies, y esto nos recuerda que tenemos que tener muy en cuenta la variación intraespecífica para las ballenas, que pueden cambiar mucho a lo largo de su vida", concluye el coautor Hans Thewissen.