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Big Data: ¿quién controla los datos privados?

Es la era de las vidas conectadas a Internet. En redes sociales, donde se comparte voluntariamente lo que se hace o lo que se piensa. Con dispositivos, aplicaciones, e incluso con la llamada nube donde guardamos fotografías, documentos. Una huella digital también cuando navegamos y con la que se personalizan búsquedas, compras. Donde se crea, además, un mapa de hábitos por la ubicación sin ser casi conscientes de ello. Dónde vives y te mueves, el tráfico hasta llegar a casa, el restaurante más adecuado a tus gustos cuando toca comer... Un alud de información privada que da forma, entre mucho más, al llamado Big Data. Orientado a cuantificar y procesar, siempre de forma anónima y protegida -tal y como exige la legislación-, todo lo que hacemos en la red para mejorar nuestro día a día. Pero del que cada vez surgen más voces críticas por la información personal que se facilita y el uso pernicioso que se puede hacer de ella en el peor de casos.  No sólo pueden condicionar la búsqueda de trabajo. También, avisan, la solicitud de un crédito, un seguro, el alquiler de una casa... Este año, se calcula que la industria de la publicidad en línea basada en el rastreo y personalización de datos, tendrá unas ganancias de 65.000 millones de euros. Todo en una plataforma global donde la información privada puede estar almacenada fuera de la Unión Europea, con la legislación más restrictiva del mundo en este sentido, que se actualiza el año que viene. Un entorno digital en el que la mejor prevención es el uso consciente y responsable de lo que se comparte y las redes que se utilizan, además de una actualización periódica con contraseñas fuertes.