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Científicos determinan que la genética hacía robustos a los neandertales

Análisis realizados a dos esqueletos bien conservados de neandertales recién nacidos, muestran que sus característicos cuerpos anchos y huesos robustos se formaron por nacimiento y no por su estilo de vida.
Las líneas evolutivas de los humanos modernos y los neandertales se separaron hace alrededor de 600.000 años. Los paleoantropólogos saben de las facciones particularmente robustas de los neandertales, y se ha atribuido a una adaptación evolutiva al clima más frío de Europa y Asia, ya que un cuerpo más compacto pierde menos calor al ambiente.
Sin embargo las diferencias esqueléticas también pueden haber surgido como resultado de diferentes estilos de vida y patrones de actividad, debido a que las tensiones mecánicas afectan a la formación de los huesos.
Para hacer frente a este dilema, científicos del Instituto Max Planck examinaron dos esqueletos de bebés neandertales. Uno de los esqueletos procede de la cueva Mezmaiskaya en el Cáucaso, donde en 1993 los arqueólogos descubrieron uno de los esqueletos de neandertales mejor conservados que se ha encontrado, en un área ligeramente mayor que un folio. Al final resultó que el bebé neandertal murió con dos semanas de edad, hace 70.000 años.
El segundo espécimen era un bebé de no más de cuatro meses de edad de una cueva cerca del pueblo de Le Moustier, en la Dordoña francesa. "Ambos eran esqueletos excepcionalmente bien conservados. Por otra parte, pertenecen a dos enclaves muy separados geográficamente", dice Tim Weaver, de la Universidad de California, Davis, y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.
Los investigadores determinaron la longitud y el grosor de la pelvis, la pierna y los huesos del brazo y los compararon con los datos de 68 recién nacidos o fetos de humanos modernos de una colección en el Museo Nacional de Historia Natural en Washington. Los resultados muestran que los bebés neandertal nacieron con muchas características de los adultos neandertales. Las diferencias probablemente son de naturaleza genética, ya que los diferentes tipos de ropa, la caza y el uso de herramientas, no habrían afectado el esqueleto a esa edad.
"El estudio de las piezas excepcionales como los de Mezmaisakya y Le Moustier nos muestran que el aspecto característico de los neandertales fue en su mayoría probablemente determinado por sus genes y no por su comportamiento", dice Jean-Jacques Hublin, director de este Instituto Max Planck, basado en Leipzig.
Aunque la dieta y la actividad de la madre puede haber influido en el desarrollo del esqueleto neonatal, los investigadores creen que las diferencias genéticas son la explicación más probable. Algunos hallazgos, tales como extremidades cortas, son consistentes con la hipótesis de clima, que indica que la osamenta neandertal se adaptó al frío, mientras que otros, como por ejemplo un hueso público alargado, son más difíciles de explicar por ese propósito pero pueden estar relacionados con el nacimiento o la práctica de caminar.