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Monos y humanos evolucionan conjuntamente en el desarrollo de su interacción social, según un estudio

Seguir la mirada de otra persona es una característica de aprendizaje y la socialización de los humanos, desde la infancia hasta la vejez. Las personas cambian la forma en que siguen miradas a lo largo de la vida, y las interrupciones en la capacidad de seguimiento es señal, por ejemplo, de autismo y otros deficits sociales.
Un estudio elaborado por científicos de Yale, Harvard y la Universidad de Pennsylvania, han determinado ahora que los monos siguen este mismo patrón durante toda su vida, lo que sugiere que este comportamiento está profundamente arraigado en el pasado evolutivo del hombre.
"El seguimiento de la mirada es una ruta de desarrollo fundamental que sienta las bases para la adquisición del lenguaje y la interacción social", ha apuntado uno de los autores del trabajo, Laurie Santos.
Para llevar a cabo el estudio, que se ha publicado en 'Proceedings of the Royal Society B', los expertos probaron cómo 481 monos 'rhesus', que viven en un coto, respondían a la mirada de un investigador y analizaron sus respuestas por etapas.
En la infancia, los monos responden igual que los humanos: siguen la mirada desde una edad muy temprana. Aunque, según el trabajo, los animales repiten este comportamiento muchas más veces, con el fin de averiguar lo que el científico está mirando.
En la etapa juvenil, los monos se volvieron más flexibles en su seguimiento y se habituaron a realizar miradas repetidas en el tiempo; mientras que en la edad adulta, las respuestas de los monos fueron más variadas y empezaron a mostrar diferencias sexuales similares a las humanas: las hembras respondieron a más miradas que los hombres. Finalmente, los monos de más edad también respondieron a estos estímulos igual que los humanos: con menos atención a las señales, en general.
Santos ha explicado que este es el primer estudio que muestra una relación tan estrecha entre el desarrollo social en los seres humanos y los monos. Además, ha apuntado que la prueba realizado sobre un número tan grande de monos permitirá estudiar las variaciones genéticas y de comportamiento individuales entre animales.
Los expertos apuntan que estos resultados proporcionan nuevas pruebas sobre la atención social de los monos y como sigue "una trayectoria muy similar a la humana en todos los grupos de edad". "Los monos tienen diferentes experiencias sociales que los seres humanos, crecen mucho más rápido y no comparten las características de envejecimiento como la menopausia. Sin embargo, muestran los mismos cambios que los seres humanos en esta habilidad social fundamental, desde la infancia hasta la vejez", ha apuntado la coautora, Alexandra Rosati.
Del mismo modo, ha destacado que estos hallazgos sugieren que algunas capacidades sociales como el seguimiento de la mirada puede tener una base biológica más profunda de lo que se pensaba.