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El Niño 2015/2016 empieza a debilitarse tras un poderoso impacto global

El potente episodio de El Niño de 2015/2016 ha superado su intensidad máxima, pero es aún un episodio fuerte que seguirá influyendo en las características climáticas a escala mundial.
Según el último Boletín de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), publicado este 18 de fenrero, se prevé que el fenómeno se debilitará en los próximos meses y se disipará durante el segundo trimestre de 2016.
Las temperaturas de la superficie del océano en las partes central y oriental del Pacífico tropical superaron la media en más de 2 grados Celsius a finales de 2015, lo que demuestra que el episodio de El Niño de 2015/2016 es uno de los más fuertes jamás registrado, comparable a los episodios de 1982/1983 y de 1997/1998. No obstante, es demasiado pronto para establecer de manera concluyente si se trata del episodio más intenso jamás registrado.
Como suele ser el caso, con el presente episodio de El Niño las temperaturas máximas de la superficie del océano se alcanzaron en noviembre y diciembre, pero desde entonces han disminuido en casi medio grado.
"Acabamos de presenciar uno de los episodios de El Niño más fuertes jamás registrados, que ha causado fenómenos meteorológicos extremos en países de todos los continentes y ha contribuido a propiciar los récords mundiales de calor alcanzados en 2015", manifestó el Secretario General de la OMM, Petteri Taalas.
"Desde un punto de vista meteorológico, este episodio de El Niño ha entrado en declive. No obstante, no podemos bajar la guardia ya que todavía es bastante intenso y, desde un punto de vista humanitario y económico, sus efectos aún se dejarán sentir durante muchos meses", dijo Taalas.
"Algunas zonas de América del Sur y África Oriental todavía se están recuperando de las lluvias torrenciales caídas en esos lugares y de las inundaciones resultantes. Los costos económicos y humanos de la sequía -que, por su naturaleza, es un fenómeno de evolución lenta- cada vez son más aparentes en África Meridional y el Cuerno de África, América Central y en otras regiones", añadió.
El fenómeno de El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) es el resultado de la interacción entre el océano y la atmósfera en las partes oriental y central del Pacífico ecuatorial. Se produce de forma irregular, de cada dos a siete años. La intensidad máxima de los episodios de El Niño suele registrarse a finales de año, de ahí su nombre (en referencia al Niño Jesús). Provoca sequías y precipitaciones superiores a lo normal en diferentes partes del mundo.
Según la OMM, los modelos indican que se volverá a unas condiciones neutras de ENOS durante el segundo trimestre de 2016. Es demasiado pronto para determinar si se va a producir un cambio a La Niña (fenómeno opuesto a El Niño) después de eso.
Es importante tener en cuenta que El Niño y La Niña no son los únicos factores que condicionan las características climáticas a escala mundial. Por ejemplo, el estado del océano Índico (el dipolo del océano Índico), o la temperatura en la superficie del mar en el Atlántico tropical también pueden tener consecuencias en el clima de las zonas terrestres adyacentes. Las condiciones invernales del hemisferio norte reciben la influencia de las denominadas Oscilaciones del Ártico y Oscilación del Atlántico Norte.