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Proyectos de eliminación de CO2 radicales podrían conllevar riesgos para el medioambiente

Nuevas formas radicales de eliminar el CO2 de la atmósfera podrían llegar a ser un asunto arriesgado, según el trabajo de Phil Williamson, científico ambiental en la Universidad de East Anglia, en Reino Unido. Las técnicas analizadas incluyen el crecimiento de cultivos para ser quemados en centrales eléctricas, plantaciones de árboles a gran escala, la adición de carbón vegetal al suelo, añadir nutrientes al agua de mar para aumentar el plancton y las algas marinas y usar productos químicos para extraer el CO2 de la atmósfera con el fin de enterrarlo en la tierra profundamente.
Un artículo de opinión publicado este miércoles en la revista 'Nature' muestra que la mayoría, si no todos, de estos métodos presentan riesgos ambientales y que se necesita mucha más investigación antes de ponerlos en marcha a escala global. Williamson, del Consejo de Investigación del Medio Ambiente Natural de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de East Anglia, dice: "En París, los líderes mundiales acordaron limitar el aumento de la temperatura media global por encima de los niveles pre-industriales muy por debajo de 2 ° C y, preferiblemente, por debajo de 1,5 º C".
"Pero a menos que se haga mucho más esfuerzo por reducir las emisiones de carbono, Reino Unido y otros países, vamos a tener que encontrar la manera de eliminar de forma segura grandes cantidades de CO2 de la atmósfera. El objetivo es tener un presupuesto global de carbono equilibrado. Para que esto funcione, a partir de ahora tenemos que pensar en hacer coincidir la adición de gases de efecto invernadero a la atmósfera con su posterior eliminación", agrega.
"Los climatólogos estiman que pueden ser necesario extraer hasta 600.000 millones de toneladas de CO2 de la atmósfera para el año 2100 para conseguir el objetivo principal del acuerdo de París. Si no se producen reducciones rápidas, entonces, tendrá que iniciarse en menos de cuatro años una importante eliminación de CO2, con un máximo de 20.000 millones de toneladas eliminadas cada año para 2100 con el fin de mantener el incremento de la temperatura global por debajo de los 2 º C.
"Sin embargo, la eliminación será cara y, en la actualidad, no se ha probado en la escala necesaria, por lo que sería mucho mejor reducir las emisiones tan rápidamente como sea posible", añade este investigadores. Y añade: "Se han propuesto muchas técnicas de eliminación de CO2, pero queda por ver si alguna de ellas podría funcionar en la escala necesaria para alcanzar el objetivo del acuerdo de París".
Se han propuesto una variedad de esquemas para eliminar el carbono de la atmósfera, como cultivos bioenergéticos para quemarlos en centrales eléctricas, con el almacenamiento subterráneo a largo plazo del CO2 resultante capturado; plantaciones de árboles a gran escala para aumentar el almacenamiento natural de carbono en la biomasa y en el suelo del bosque y la restauración de los hábitats marismas saladas y manglares que tienen un alto potencial para el almacenamiento de carbono.
También se ha planteado la adición de biochar (carbón a partir de biomasa quemada parcialmente) a millones de hectáreas de tierra, la fertilización de los océanos para aumentar el crecimiento de plancton y algas, capturando CO2 de la atmósfera mediante el aumento de su fotosíntesis, así como añadir rocas silíceas trituradas a la superficie terrestre de la Tierra para absorber CO2 químicamente.
El uso de productos químicos para extraer el CO2 del aire y almacenarlo bajo tierra en un estado líquido y el tratamiento de las nubes para producir lluvia alcalina que puede reaccionar y eliminar el CO2 atmosférico y un incremento masivo en el uso de la paja y la madera como material de construcción para eliminar el carbono de la atmósfera durante siglos son otras medidas propuestas.
MAYOR PROBABILIDAD DE DAÑOS QUE DE BENEFICIOS
"Fundamentalmente, la eliminación de CO2 a gran escala, utilizando el medio, tendrá efectos en cadena para los ecosistemas y la biodiversidad. Podría haber beneficios, pero el daño parece más probable", alerta este experto. Y pone como ejemplo que la cantidad de cultivos bioenergéticos que habría que cultivar podrían utilizar hasta 580 millones de hectáreas de tierra, una expansión del tamaño de la mitad de la superficie terrestre de Estados Unidos.
A su juicio, esto a su vez aceleraría la pérdida de bosques y pastizales naturales con impactos de la vida silvestre, además de que también tiene implicaciones para la seguridad alimentaria. "Además de esto, se sabe muy poco sobre el efecto de las condiciones del clima en los rendimientos de los cultivos bioenergéticos. Por ejemplo, no sabemos qué necesidades de agua podrían tener estos cultivos en un mundo más cálido", subraya.
"También es importante pensar en los costos financieros de estas ideas. Por ejemplo, la adición de suficientes rocas silíceas trituradas al suelo, sobre casi la mitad de la superficie de la Tierra, podría costar hasta 600 billones de dólares", calcula este investigador.
"Lo fundamental ahora es que los gobiernos y otros organismos financieros tienen que invertir en nuevas investigaciones para estudiar la viabilidad y la seguridad del enfoque de emitir ahora, y eliminar más tarde. Algunos de los esquemas de eliminación de CO2 propuestos podrían proporcionar beneficios al clima y el medio ambiente; otros podrían ser perjudiciales para ambos. La política climática actual supone que una o más funcionarán en la medidada requerida, pero no sabemos si será así", concluye.