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Los cometas que orbitan el Sol se dividen en dos y se vuelven a unir después, según un estudio

Un nuevo estudio dirigido por la Universidad de Purdue y la Universidad Boulder de Colorado ha determinado que los cuerpos de algunos cometas periódicos, aquellos que orbitan el Sol en periodos menores a 200 años, se pueden dividir regularmente en dos para luego a volver a unirse en el camino.
Según han señalado los autores del trabajo, que ha sido publicado en 'Nature', este hallazgo puede ser un proceso de repetición fundamental para la evolución de estos objetos.
El equipo, dirigido por Masatoshi Hirabayashi y Daniel Scheeres, estudió varios cometas, pero se ha centrado principalmente en 67P/Churyumov-Gerasimenko (67P), la roca que vigila la nave Rosetta de la Agencia Espacial Europea (ESA). Las imágenes observadas muestran dos grietas, cada una de un tamaño superior al de un campo de fútbol americano y ambas situadas en el 'cuello' del cometa, una zona más estrecha que une su dos lóbulos más grandes.
Con el fin de reconstruir el pasado de la vida 67P, el equipo utilizó modelos numéricos en los que probaron diferentes velocidades de giro: superiores e inferiores a 12 horas. Así, los modelos mostraron que un giro más rápido daría lugar a más estrés en el cometa y a la formación de dos grietas similares a las encontradas en 67P.
"Nuestro análisis de giro predijo exactamente dónde se formarían estas grietas. Ahora tenemos una nueva comprensión de cómo algunos cometas pueden evolucionar con el tiempo", ha explicado Scheeres.
Los expertos han recordado que, a menudo, la ciencia se refiere a los cometas como "bolas de nieve sucia" porque están hechos de hielo, rocas y polvo. El cometa 67P es, además, "bilobulado" lo que significa que tiene dos partes más grandes conectadas por un cuello más delgado.
Scheeres ha apuntado que existen varios factores que pueden causar que los núcleos de cometas giren más rápido. Durante los sobrevuelos del Sol o de Júpiter, por ejemplo, los cometas periódicos como 67P pueden sufrir torsiones como consecuencia de la gravedad de estos cuerpos, provocando que giren hacia arriba o, por el contrario, dejen de girar.
El giro también puede verse afectado por la "desgasificación" de la roca, cuando los compuestos helados como el dióxido de carbono o el amoníaco, pasan directamente de un estado congelado al estado gaseoso.
DIVISIÓN DEL COMETA
Los modelos dirigidos por el equipo mostraron que si el giro de 67P registra una velocidad menor de siete horas por rotación, la cabeza se desprenderá. Los científicos se preguntan lo que pasaría si esto ocurriera.
"La parte suelta no es capaz de 'escapar' del resto. Ambas partes comenzarán a orbitarse entre sí, y en semanas, días o incluso horas se unirán de nuevo durante una colisión lenta. Esto supondrá la creación de una nueva configuración de núcleo del cometa", ha explicado Scheeres. El científico ha añadido que este patrón podría continuar durante el resto de la vida de 67P.
Los cometas con dos partes más grandes pueden llegar a ser bastante comunes. De los siete fotografiados en alta resolución para el estudio, cinco de ellos --incluyendo 67P y Halley-- tienen esta característica. Los estudios de los cometas 'bilobulados' por parte del equipo indican que todos ellos son similares en sus relaciones de volumen entre cada lóbulo, lo que significa que probablemente siguen los patrones detectados para 67P.