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Soldados en el virtual campo de batalla

Los antiguos juegos de guerra en tableros han dado paso a innovadores simuladores y videojuegos en la instrucción de los futuros soldados. Sus posibilidades, incluso para el Ejército, son muchas y variadas, el secreto está en descubrir las de mayor utilidad.
Con ese objetivo trabaja el equipo del Teniente Coronel Lázaro Mancebo de la Academia de Infantería de Toledo. Allí, entrenan a las tropas con varios tipos de simuladores. Los hay reales, con instrumental verdadero pero con efectos simulados; los hay virtuales, donde el aparataje militar es sustituido por ordenadores; y existen los constructivos, en los que se practica específicamente la toma de decisiones.
Fusil real, munición electrónica
Una sala a oscuras, tres ordenadores, seis soldados, seis fusiles y seis blancos como objetivos son los elementos necesarios para practicar la puntería en el simulador de tiro de Toledo. Con armamento real pero con un láser como munición, los cadetes mejoran su formación con la supervisión de tres instructores.
El funcionamiento es sencillo. "Un fusil de asalto con una unidad óptica en el extremo homogeneiza el tiro con el ordenador a través de un cable", tal y como explica el profesor de enseñanza de tropas, Víctor Moreno. Tras realizar el ejercicio, los alumnos ven, analizan y corrigen los errores o fallos de precisión que les demuestra la máquina.
Contra carros de combate
Otro de los simuladores instalados en la Academia de Toledo recrea el tiro de misiles contra carros de combate. Se llama EUMP y consta de dos puestos, uno virtual para el supuesto jefe del pelotón que dirige la operación y otro real para el tirador que efectúa los disparos.
Con el ejercicio previamente planteado por los instructores, el soldado debe ir avanzando sobre el terreno para repeler los ataques y derribar los carros enemigos.
Para un mayor realismo, en el ejercicio se puede definir, entre otros aspectos, "el tipo de misil utilizado, los escenarios, la orientación, los asentamientos, las condiciones meteorológicas, la experiencia, e incluso, el blindaje o la formación de los objetivos a eliminar", según ha explicado el Brigada Nieto, responsable del simulador.
Los altos cargos también aprenden
Desde el centro de enseñanza de Toledo además se instruye a los altos mandos de los batallones. El sistema Seacom, compuesto por 18 puestos para el bando amigo, cinco para el enemigo y dos salas aisladas para la plana mayor y la dirección del ejercicio, está destinado a fomentar la toma de decisiones de los superiores.
Así, cada unidad de soldados ocupa un puesto equipado con un ordenador que muestra la situación real del terreno. Esta descripción la comunican por radio a sus superiores que se encuentran en otra sala sin más información que la que les suministran sus propias tropas. "Los soldados plantean la situación y la plana mayor la resuelve a ciegas", en palabras del Teniente Coronel Lázaro.
Por otra parte, la dirección de la simulación, ubicada en otro aula, controla el desarrollo del ejercicio al tiempo que da las pautas y las directrices correspondientes para su funcionamiento.
Realidad simulada a golpe de ratón
La Academia de Infantería de Toledo además estudia poner en práctica la adaptación española del "Virtual Battle Space 2". Este videojuego, utilizado por el Ejército norteamericano, es un "sistema de enseñanza muy avanzado" que combina "altas dosis de realidad en el movimiento", "interacción del mundo virtual y el real" y la opción de grabar el ejercicio para su posterior revisión y análisis.
Con todo y pese a las ventajas que supone utilizar este tipo de herramientas en el Ejército, los responsables insisten en que los simuladores "no son ni la panacea ni sinónimo de buena instrucción". Ayudan, mejoran, perfeccionan y sirven de gran apoyo pero nada puede sustituir a la enseñanza real en el verdadero terreno de juego.