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La Universidad Pompeu Fabra inviste doctor 'honoris causa' a Sydney Brenner, Nobel de Medicina en 2002

La Universitat Pompeu Fabra (UPF) de Barcelona ha investido este jueves doctor 'honoris causa' al biólogo británico Sydney Brenner (Sudáfrica, 1927), Premio Nobel de Medicina en 2002 junto a John Sulston y Robert Horvitz por sus estudios sobre la regulación genética y la muerte celular programada.
El investigador del Centro de Regulación Genómica (CRG) Miguel Beato y los catedráticos del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud (Cexs) Fernando Giráldez y Jaume Bertranpetit han sido los encargados de pronunciar las 'laudatios' sobre Brenner, en las que han destacado su papel como "uno de los pilares intelectuales" de la biología molecular actual.
Brenner, que ha desarrollado sus 50 años de carrera científica en el campo de la genética, la biología evolutiva y la biología del desarrollo, es el primer doctor 'honoris causa' que la UPF otorga a un científico, un reconocimiento a una "figura histórica" a nivel científico y que empezó sus estudios de medicina con solo 15 años.
El científico fue pionero en el estudio del gusano nematodo 'Caenorhabditis elegans', un modelo que permitió establecer una relación entre la diferenciación celular y el desarrollo de los órganos, estableciendo además que a pesar de que todas las células contienen el mismo material genético, éstas evolucionan y se distinguen en función de determinados condicionantes, lo que hicieron de él "uno de los artífices de la edad de oro de la biología moderna" de la segunda mitad del siglo XX.
Beato ha asegurado en su elogio que la biología molecular no existía como disciplina hasta que Brenner la creó, lo que dio pie al surgimiento también de nuevas áreas de investigación, por lo que "es difícil imaginar un periodo de la biología moderna en el que tantas ideas brillantes hayan procedido del mismo lugar" como las dos décadas de Brenner y su equipo en la Universidad de Cambridge.
Por ello, ha celebrado que la UPF no podría haber elegido un mejor científico vivo para ser distinguido con el galardón, una visión que han compartido Giráldez y Bertranpetit, quien ha aprovechado también para leer algunos fragmentos de la biografía sobre Brenner 'My Life is Science' (Mi vida es ciencia), en la que ha destacado la visión pionera del investigador.
DISCURSO DE ACEPTACIÓN
Con un discurso de aceptación muy aplaudido por un auditorio del Parc de Recerca Biomèdica de Barcelona (PRBB) que se ha quedado pequeño, Brenner ha destacado el honor de recibir la distinción y ha subrayado la importancia de la ciencia a largo plazo como la clave para "resolver problemas", la pasión que debe mover a los investigadores, ha insistido.
"Sé que Barcelona es un centro excelente para estudiar la evolución", ha ensalzado, además de reivindicar la importancia de tener en cuenta el contexto en el que se desarrolla la biología para lograr entender su funcionamiento, ya que los sistemas computacionales no podrán explicar jamás los avatares a los que está sometida la evolución a lo largo de los siglos.
A pesar de ello, ha considerado que la historia de la humanidad se puede resumir con que "la magia no funciona" y la religión tampoco es viable para explicarla, por lo que es la investigación científica la única capaz de desentrañar los misterios que se planteen en el futuro.
"Si algo funciona, conservadlo", ha aconsejado a los presentes, en su mayoría jóvenes de los centros aledaños al PRBB, sin intentar aislar el contexto por completo porque de lo contrario caerán en errores evitables.
Asimismo, ha hecho un elogio de la universidad como institución y de la educación de las generaciones futuras, porque son éstas las que diseñarán la economía que regirá el mundo en unas décadas, tras lamentar que las generaciones actuales se rigen principalmente por el valor monetario inmediato: "Los humanos somos la especie animal más importante del Planeta. Tenemos que pensar en el futuro", ya que el resto de especies no pueden hacerlo, ha resumido.