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Zonas de la superficie de Mercurio vienen de su interior profundo

Investigadores de la NASA han descubierto que depósitos volcánicos en la superficie de Mercurio requieren fusión del manto, que comenzó en la frontera entre el núcleo y el manto del planeta.
Ese límite está a sólo 400 kilómetros por debajo de la superficie del planeta, un caso único en el sistema solar, según los resultados presentados en la conferencia Goldschmidt en Yokohama, Japón.
La reciente misión MESSENGER de la NASA a Mercurio ha demostrado que la superficie del planeta es muy heterogénea, pero se puede clasificar en dos tipos principales de regiones. Una de ellos es un área relativamente joven de llanuras volcánicas del Norte (NVP), con entre 3.700 y 3.800 millones de años. La otra área es más antigua, de 4.000 a 4.200 millones de años, y consiste en llanuras intercráter y zonas con muchos cráteres (ICP-HCT).
Las regiones más antiguas contienen varias características no explicadas anteriormente, incluyendo una gran mancha rica en magnesio, de 10 millones de kilómetros cuadrados, alrededor del tamaño de Canadá, aunque debido a que Mercurio es mucho más pequeño que la Tierra, ocupa alrededor del 15% de la superficie.
Hasta ahora, no ha habido ninguna explicación satisfactoria de cómo la formación y la historia del planeta habrían permitido a estas áreas heterogéneas desarrollarse sin invocar de fusión de un manto heterogéneo. Pero ahora un grupo de científicos del Centro Espacial Johnson de la NASA, han realizado una serie de experimentos que explican la mayor parte de las composiciones químicas de la superficie de Mercurio.
Los investigadores buscaron las respuestas mediante la simulación de condiciones primarias en Mercurio. Se cree que Mercurio se formó bajo condiciones muy reducidas. Las condritas enstatitas son igualmente reducidas y pueden ser un buen indicador de los bloques de construcción químicos. Por esa razón, los investigadores tomaron la misma química que se encuentra en enstatitas, y comenzaron a someterlas a la clase de presiones y temperaturas que se encuentran en la profundidad del manto de Mercurio.
El primer autor del estudio, Asmaa Boujibar, dijo: "Tomamos una mezcla química en polvo de composición similar a las condritas enstatitas, que se cree representativo de los bloques de construcción de Mercurio, y lo sometimos a altas presiones y temperaturas. Las presiones llegan a 5 gigapascales (50.000 veces la presión atmosférica de la Tierra), que es el tipo de presión donde se pueden formar diamantes. Esta es la presión del límite entre el núcleo y el manto de Mercurio ".
Mercurio es un planeta rocoso único, que tiene un gran núcleo y un manto relativamente poco profundo, lo que significa que el límite manto-núcleo está sólo a alrededor de 400 kilómetros por debajo de la corteza del planeta.
El descubrimiento clave es que mediante la variación de la presión y la temperatura en un solo tipo de composición, se podría producir la variedad de materiales que se encuentran en la superficie del planeta. Estos hallazgos indican que los terrenos de más edad se forman por la fusión de material a altas presiones hasta el límite entre el núcleo y el manto, mientras que los terrenos más jóvenes se forman cerca de la superficie.