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Los abejorros se copian en la elección de las flores sólo cuando les es difícil encontrar polen

Una nueva investigación sobre el abejorro, realizada por un biólogo de la Universidad de Manchester, ha arrojado luz sobre la biología de los animales que deciden reproducir los comportamientos de otros. Para los expertos, el hallazgo confirma que este animal es uno de los insectos más inteligentes de la naturaleza.
En un artículo publicado en la revista 'Biology Letters', el científico Marco Smolla señala que las abejas sólo copian la elección de la flor de las demás cuando el néctar es difícil de encontrar. Cuando éste se puede encontrar con mayor facilidad, van a depender de sus propias capacidades siguiendo el ejemplo de la forma, el color y el olor de las flores.
"Me sorprendió ver que el pequeño cerebro de un abejorro es capaz de copiar la elección de la flor de otro individuo, dependiendo de la complejidad de su entorno. Se trata de un aspecto fundamental para la evolución cultural", ha apuntado el experto.
Smolla indica que los biólogos siempre han estado tratando de comprender cuándo, cómo y por qué los abejorros copian la información proporcionada por los demás. En el trabajo se usaron simulaciones por ordenador y trabajo adicional de laboratorio para determinar que las abejas se copian entre sí más a menudo en mundos impredecibles, en un comportamiento similar al uso de una estrategia.
Los científicos usaron maniquís de abejorro e imitaron dos paisajes: uno con agotamiento de recursos y otro con abundancia de polen. De este modo, aquellos abejorros situados en zonas en las que era más difícil de localizar el polen acabaron posándose sobre las flores de los maniquís, a pesar de la perspectiva de tener que esperar. Por el contrario, las abejas en donde las flores tenían abundancia de polen no mostraron una preferencia.
En un experimento adicional, los investigadores intercambiaron los maniquíes por trozos de goma-espuma en la zona de 'escasez'. Aunque las abejas aprendieron a utilizar de forma fiable la 'copia' en la fase de entrenamiento, no mostraron ninguna preferencia en la prueba. "Esto demuestra que no sólo utilizan la información de forma selectiva, sino también son capaces de distinguir entre las señales sociales y no sociales", concluye el estudio.