Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Los bombardeos de asteroides sufridos por una joven Tierra pudieron fomentar la llegada de la vida al planeta

En los primeros mil millones de años de historia de la Tierra, el planeta fue bombardeado por asteroides primordiales, mientras un débil Sol proporciona mucho menos calor que ahora. Un equipo dirigido por el Instituto de Investigación del Sudoeste postula que este tumultuoso inicio de historia, puede haber fomentado, en última instancia, la vida en la Tierra, en particular en términos de existencia del agua líquida.
"Los primeros impactos causados causaron destrucción y condiciones hostiles para la vida. Pero, al mismo tiempo, tenían un efecto beneficioso a largo plazo en la estabilización de temperaturas de la superficie y la entrega de los elementos clave para que la vida, tal y como la conocemos, se instalase en el planeta", ha apuntado el autor principal de este trabajo, Simone Marchi.
El documento, que ha sido publicado en 'Earth and Planetary Science Letters', aborda un problema importante y uno de los misterios destacados en la historia del sistema solar y la Tierra: la paradoja del joven y débil Sol.
"Las condiciones atmosféricas y de la superficie durante los primeros mil millones de años de historia de la Tierra son poco conocidos debido a la escasez de evidencia geológica y geoquímica", ha apuntado Marchi. Sin embargo, señala que los antiguos cristales de circón presentes en rocas sedimentarias proporcionan evidencias de que el planeta tenía océanos líquidos, al menos de forma intermitente, durante este primer período.
El equipo de Marchi creó un modelo que representaba la liberación de gases generados por los impactos en la Tierra primitiva. Estos mostraron como resultado que ese efecto invernadero podría haber contrarrestado la débil luz del Sol, y habría sido suficiente para mantener el agua líquida.
Según los científicos, estos resultados podrían ser clave para entender cómo comenzó la vida en la Tierra a pesar de que tenía como estrella un Sol muy joven y débil, así como los estragos causados por los bombardeos de asteroides.
Los estudios de otras estrellas, y los modelos teóricos, han demostrado que las estrellas similares al Sol comienzan su vida alrededor de un 20 o un 30 por ciento más débiles en longitudes de onda visibles que los niveles actuales que se conocen de la estrella. Estos objetos aumentan gradualmente de la luminosidad con el tiempo.
Hoy en día la Tierra se encuentra en la zona habitable" de la estrella, es decir, donde puede existir agua líquida en la superficie. El agua líquida está, generalmente, considerada como un ingrediente clave para la vida. Cuando el Sol era mucho más débil, la presencia de agua en la Tierra se habría reducido a superficies congeladas. Si esto hubiera sucedido, la vida no se habría podido formar.
Por eso, para los expertos, la explicación más sencilla sería un efecto atmosférico invernadero masivo, a partir de dióxido de carbono o metano o, incluso, ambos. Esto sería consecuencia de los materiales de impacto que se habrían vaporizado tras el choque de algún asterioide: a medida que el planeta era golpeado --con rocas de más de 100 kilómetros de diámetro en algunos casos-- parte de su superficie se habría derretido, creando lagos temporales de lava.
"Estas piscinas de lava podría haber liberado grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera", ha indicado el investigador. A su juicio, este bombardeo temprano sería así del gran efecto invernadero necesario para mantener las condiciones más cálidas, que pueden haber propiciado el inicio temprano de la vida en la Tierra". "El bombardeo también entregó grandes cantidades de azufre, uno de los elementos más importantes para la vida", ha concluido.