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Las placas continentales en las dorsales oceánicas ultralentas se mueven sin sacudidas por la formación de una roca desl

La distribución de los terremotos en las dorsales oceánicas ultralentas difiere fundamentalmente otras zonas de dispersión porque el agua que circula a una profundidad de hasta 15 kilometros lleva a la formación de una roca con características similares a un jabón suave.
De esta manera, las placas continentales en las dorsales oceánicas ultralentas pueden moverse sin tirones, mientras que el mismo proceso en otras regiones conduce a muchos terremotos de importancia menor, según revelan geofísicos del Instituto Alfred Wegener- Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina (AWI, por sus siglas en inglés), en Alemania.
Las cadenas montañosas como el Himalaya se levantan donde chocan las placas continentales y las dorsales oceánicas, donde los continentes se separan, son cadenas montañosas igual de espectaculares, pero están ocultas en las profundidades de los océanos. En el fondo del mar, como en una cinta transportadora, se forma nuevo suelo oceánico (litosfera oceánica) cuando el magma se eleva desde mayores profundidades a la parte superior, llenando así el vacío resultante entre las placas litosféricas, un proceso que genera tirones y pequeños terremotos que se producen continuamente a lo largo de la cinta transportadora.
Los terremotos revelan mucho sobre el origen y la estructura de la nueva litosfera oceánica. En las llamadas crestas ultralentas, las placas litosféricas se separan tan lentamente que la cinta transportadora da tirones y tiembla y, debido a la baja temperatura, no existe una masa fundida para llenar el espacio entre las placas. De esta manera, el manto de la tierra se transporta hasta el fondo del mar en muchos lugares sin el desarrollo de la corteza terrestre, mientras que en otros lugares a lo largo de esta cresta, existen volcanes gigantes.
Crestas ultralentas se pueden encontrar bajo el hielo marino en el Ártico y al sur de África a lo largo de 'Southwest Indian Ridge' en las zonas marítimas de mala reputación de 'Roaring Fories and Furious Fifties'. Debido a que estas áreas son de difícil acceso, no se han medido allí los terremotos y, por ello, hasta ahora se sabía poco sobre la estructura y el desarrollo de alrededor del 20 por ciento de los fondos marinos mundiales.
SERPENTINITA, UNA ROCA VERDOSA QUE JUEGA UN GRAN PAPEL
Con el buque de investigación Polarstern, investigadores dirigidos por Vera Schlindwein, del Instituto Alfred Wegener-Centro Helmholtz de Investigación han desplegado una red de sismómetros de fondo del océano (OBS, por sus siglas en inglés) en 'Southwest Indian Ridge' en 'Furious Fifties' y los recogieron un año más tarde. Al mismo tiempo, colocaron una segunda red sobre un volcán en las latitudes más templadas del 'Southwest Indian Ridge'.
"Nuestro esfuerzo y nuestro riesgo fueron recompensados ??con un conjunto único de datos sobre terremotos, que por primera vez proporciona una visión profunda de la formación del fondo del océano cuando las tasas de propagación son muy lentas", subraya la geofísica de AWI Vera Schlindwein, cuyo trabajo se detalla en un artículo que se publica este miércoles en la edición digital de 'Nature'.
Schlindwein y su estudiante de doctorado Florian Schmid encontraron que el agua puede circular hasta a 15 kilómetros de profundidad en la joven litosfera oceánica, es decir, la corteza terrestre y la parte exterior del manto terrestre. Si esta agua entra en contacto con la roca del manto de la Tierra, se forma una roca de color verdoso llamada serpentinita. Incluso pequeñas cantidades de un 10 por ciento serpentinita son suficientes para que la roca se mueva sin ningún tipo de terremotos, como si fuera una pista jabonosa.
Los investigadores descubrieron dichas áreas antisísmicas, claramente delimitadas por muchos terremotos pequeños, en sus datos. Hasta ahora, los científicos pensaban que la serpentinita solamente se formaba cerca de las zonas de fallas y cerca de la superficie. "Nuestros datos sugieren ahora que el agua circula a través de amplias zonas de la joven litosfera oceánica y está ligada a la roca. Esto libera calor y metano, por ejemplo, a un grado que no se había previsto anteriormente", resalta Vera Schlindwein.