Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Las tres dimensiones: cosa de dos... ojos

vemos profundidad gracias a que tenemos dos ojos
Cada uno de ellos recibe una imagen ligeramente diferente y al procesar ambas percibimos la profundidad
Unai Extremo explica que existe la esteroscopía pasiva y la activa. La primera consiste en la utilización de distintos filtros para crear la ilusión de profundidad. Los pasos de Sony parece que se decantan más por la segunda.
 
Actualmente existen variantes. Por un lado, tenemos las tradicionales imágenes anaglifo, es decir, aquellas que se ven en tres dimensiones gracias a las gafas homónimas. Es de las más populares, ya que todo el mundo se ha puesto alguna vez estas curiosas gafas con filtros de colores en vez de cristales. "Se ha depurado mucho. Ya no distorsionan tanto el color y la imagen como pasaba antes", cuenta el director de VirtualWare.
Una imagen para el izquierdo, otra para el derecho
"Un monitor proyecta normalmente a 60Hz, es decir, 60 imágenes por segundo. Este tipo de tecnología consiste en la proyección de 120 imágenes por segundo", cuenta Unai, que señala que el monitor tiene que ser capaz de refrescar a esa velocidad la proyección.
La técnica consiste en ir intercalando las imágenes que van dirigidas al ojo derecho y al izquierdo. "Se necesitan unas gafas que, sincronizadas con el monitor, te van tapando los ojos alternativamente. Lo hacen tan rápido que el ojo humano es incapaz de percibirlo" y así ves una imagen continua y en tres dimensiones.
Autoesteroscopía: una meta a alcanzar
Por último, lo más avanzado sería la autoesterescopía. La gran ventaja: no se necesita ningún tipo de gafa para poder ver la imagen en 3D. Problema: está en fase de desarrollo todavía y quedan algunos obstáculos por resolver.
"Por el momento tienes que ver la televisión desde un ángulo muy determinado y una posición exacta. Si no la imagen se distorsiona", cuenta Unai mientras recuerda que en los comienzos de las pantallas de plasma pasaba algo parecido.
Esta técnica se está utilizando sobre todo en el ámbito científico. Supone un gran avance para la cirugía ya que en las operaciones la posibilidad de percibir la profundidad es muy importante. Pero queda mucho por avanzar todavía.